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Portada  |  25 junio 2019

Indignación por lechuzas quemadas y gavilanes baleados en Mendoza

Desde la fundación Cullunche aseguraron que en menos de dos meses han recibido tres aves quemadas y que la matanza de águilas va en aumento.

Tres lechuzas resultaron heridas luego de que trabajadores de fincas de Corralitos y Ugarteche de la provincia de Mendoza, quemaran hojas de una palmera para “limpiarlas”.

“Cuando las palmeras se llenan de hojas las queman para limpiar. Dicen que lo hacen para que no haya ratas, pero si hay lechuzas no hay ratas”, explicó Jennifer Ibarra de Cullunche a los golegas del diario Los Andes.

Ibarra explicó que a estas aves les encantan las palmeras y suelen anidar en ellas. “Quemar palmeras es un daño grande. Esta la tercera que recibimos en dos meses”, dijo.

“Pasó la noche, le estamos dando antibióticos, antinflamatorios y Platsul. El problema es que no sabemos cuánto humo puede haber aspirado, pero está estable”, agregó.

Pese a que los casos de las lechuzas han alarmado a los integrantes de la fundación, el mayor problema que tienen en la actualidad es el aumento de gavilanes baleados en las zonas urbanas de Mendoza.

“Ayer balearon una en la torre de Villa Mediterráneo de Godoy Cruz. En medio de la ciudad, con los que eso implica. No damos abasto con la cantidad de gavilanes baleados”, manifestó.

Gracias al trabajo de la fundación, algunos de estos animales heridos son rescatados y liberados. Otros quedan lisiados y son derivados al centro de Cullunche en San Carlos, pero lamentablemente la mitad de los animales que reciben mueren.

Consultada por las razones que llevan a las personas a herir a estos animales, Ibarra enumeró tres.

“Primero está el tonto que le gusta practicar puntería. Después están los que les tienen miedo y los matan porque piensan que les van hacer daño a ellos o a sus mascotas y por ultimo hay un porcentajes que les dispara porque les molestan los ruidos”, dijo

Jennifer explicó que la mayor enemiga de los gavilanes es la falta de educación, ya que la mayoría de las personas los considera intrusos cuando en realidad son parte de la fauna urbana.

Para terminar, la veterinaria contó que desde la fundación están trabajando en un proyecto de ley para que los rifles de aire comprimido y las armas de perdigones sean considerados como armas de caza y así evitar que cualquier persona acceda a ellos.

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