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Portada  |  06 agosto 2020

Un hombre mató a golpes con un matafuego a la mejor amiga de su mujer

Ocurrió en la localidad de Centenario, muy cerca de la capital provincial. La víctima estuvo desaparecida dos días. El asesino descartó el cuerpo en un canal de riego y se mantuvo colaborativo con datos para la búsqueda.

María Marta Toledo, una arquitecta cordobesa de 46 años, fue vista por última vez el 29 de julio. Se subió a una camioneta Chevrolet blanca que era conducida por Rodolfo Fabián Lucini (55), el esposo de una de sus mejores amigas. El hombre había pasado a buscarla por su casa en la ciudad de Neuquén.

Aún no se sabe por qué motivo lo hizo, pero lo cierto es que la confianza y los años de relación de amistad previos jamás la hicieron ni siquiera imaginarse que menos de una hora después, según las acusaciones de la Justicia, su amigo la asesinaría a golpes con un matafuegos.

“La autopsia reveló que la señora Toledo recibió múltiples golpes en el cráneo, en la cara y en la nuca. Los más importantes fueron en la frente y en el cuello, con fractura del hueso occipital, lo que le causó la muerte casi instantánea”, contó a Infobae el fiscal jefe de la Unidad de Homicidios, Agustín García.

Hay otro dato significativo que reveló la autopsia: el cuerpo de María Marta no presentaba heridas de defensa. Es decir, la mujer no pudo contrarrestar los ataques de Lucini. Todas las heridas estuvieron en la cabeza. “Lo que indica esto es que la víctima conocía al asesino. La atacó de sorpresa y ella nunca se imaginó que lo iba a hacer, aprovechándose de su confianza”, detalló García.

Luego de que la arquitecta se subió a la camioneta, Lucini recorrió varios kilómetros hasta dirigirse con Toledo, una zona de chacras de la localidad de Centenario. Luego continuó por caminos paralelos hasta el final de la calle 4, donde sobre un costado detuvo la marcha y comenzó a golpear a la amiga de su esposa “con un elemento contundente de punta roma, además de realizarle maniobras de sujeción de tipo ahorcamiento”, según indicó el fiscal. El violento crimen ocurrió a bordo del vehículo. Minutos después, el femicida descartó el cuerpo en un canal de riego muy cerca del río Neuquén. Luego emprendió la vuelta a la ciudad.

Como hasta ese momento no se sabía nada, la fiscal del caso Eugenia Titanti ordenó la ampliación de la zona de búsqueda. Para esto, se desplegó un cruce de antenas telefónicas en base al registro del celular de la víctima –que nunca fue hallado– y el recorrido que hizo según quedó consignado en su cuenta de Google Maps. Fue así que el viernes pasado, menos de 48 horas después de haber sido vista por última vez, llegaron hasta la zona de las chacras y encontraron el cuerpo dentro del agua.

La investigación de Titanti permitió establecer que Lucini mintió en lo que dijo. De acuerdo con lo que explicó, había acompañado a Toledo a abonar una factura de gas hasta un local de pagos. Sin embargo, se pudo establecer que dicho recibo ya había sido cancelado dos días antes. Es decir, el 27 de julio. Algo no olía bien y todos los caminos apuntaban a Lucini, hasta que finalmente llegó el golpe de gracia.

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