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Telefem

Portada  |  10 mayo 2019

Telefem: ¿Por qué cuesta tanto hablar de la menstruación?

El histórico tabú de la menstruación posicionó desde siempre a la mujer en un plano de desigualdad con respecto al hombre y también entre las mismas mujeres.

Miedo a mancharse,  dolores, molestias, presupuesto para toallitas y tampones. Tanto fue el empeño por ocultarla, que la menstruación se convirtió en un tabú que se asocia más a la vergüenza, a la suciedad, al asco, a la fertilidad, a la maternidad y a un negocio. Pero en realidad se trata de un proceso natural que atraviesa el 50% de la población mundial.

“El tabú parece no existir pero sigue operando de una manera desde las sombras, sigue haciéndonos entender que nuestros cuerpos de alguna manera no son correctos o no son ideales como sí lo sería un cuerpo amenstrual”, dice Eugenia Tarzibachi, psicóloga integrante de la Red de Psicologxs Feministas.

Tazibachi explica que muchas niñas en Argentina y en el mundo no asisten a clases los días que menstrúan debido a la  vergüenza que representa mancharse o pedir prestada una toallita o un tampón. “Está demostrado que en las niñas cuando empiezan a menstruar hay un efecto muy impactante en su autoestima por esta misma valoración social que pesan sobre nuestros cuerpos”, sostiene.

“Hay una vergüenza, un estigma asociados a la menstruación que hacen que exista una obligación casi moral de ocultarla y para eso hay que usar productos de gestión menstrual que logren que no se note. Estos productos no son opcionales, son obligatorios. Hay una sanción social si no se usan”, dice Agostina Mileo editora de ciencia en Economía Femini(s)ta y Coordinadora de #MenstruAccion.

“La menstruación es un factor de desigualdad en diferentes planos: uno tiene que ver con lo económico. Las mujeres seguimos pagando por los mecanismos de gestión de las menstruación más conocidos como las toallitas y los tampones descartables el IVA, como si fueran productos de lujo cuando son de primera necesidad”, dice Tarzibachi.

Mileo estima que para este año el gasto en productos de gestión menstrual será de entre $1900 (toallitas)  y $2200 (tampones), gravados por impuestos, cuando se trata, en realidad, de artículos de primera necesidad. Sin contar que el presupuesto de una mujer ya se ve afectado por variables como la brecha salarial, el trabajo informal, la pobreza y el desempleo.

Tanto Mileo como Tarzibachi coinciden en que las cosas están cambiando gracias al movimiento de mujeres en el país y en el mundo.  Desde las publicidades que muestran líquido rojo en lugar de azul; el premio Oscar al documental “Period. End of sentence”, hasta la aprobación del emoji.  Parece que la menstruación empieza a comunicarse de otra manera y como merece.

La revolución también se está dando en los mismos dispositivos que se usan para la gestión de la menstruación y por fuera de las populares toallitas y tampones.

“La copa menstrual va ganando terreno de una manera lenta pero firme. Va generando una experiencia entre mujeres muy interesante de compartir cómo es su uso. Para cada mujer la copita tiene algo especial que es poder reconocer cómo es la textura, cuánto se sangra, el color y una necesaria exploración del cuerpo para poder hacer un uso cómodo”, dice Tarzibachi.

Como integrante de la campaña #MenstruAccion lanzada desde Economía Femini(s)ta, Mileo, por su parte, comparte tres reclamos para solucionar la desigualdad que se da producto de la menstruación: quita del IVA a los productos de gestión menstrual;  su provisión gratuita en espacios comunitarios como escuelas, universidades, comedores, cárceles y la realización de investigación y datos oficiales para tomar decisiones informadas tanto públicas como privadas.

Como parte de una solución hacia un mundo más igualitario, Tarzibachi concluye que se necesita empezar a mostrar la menstruación y a las mujeres de otra manera, aceptando sus cuerpos menstruales en lugar de vivirlos con asco o con vergüenza. Tal como señala en su libro, “Cosa de mujeres. Menstruación, género y poder”, la menstruación es mucho más que sangre.

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