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Portada  |  25 octubre 2019

“No quiero ser madre”: las mujeres que eligen romper el mandato social

Cada vez es más común que las mujeres elijan no maternar o se permitan dudarlo seriamente. ¿Por qué esta decisión le incomoda tanto a la sociedad?

Son mujeres, tienen diferentes edades y profesiones. Por diversas razones coinciden en que no quieren ser mamás porque prefieren dedicar su vida a otras cosas: estudios, profesión, viajar, etc. Sin embargo son juzgadas y señaladas por los demás por no seguir con el mandato o  tener el “instinto” de ser madres.

“Soy una persona muy independiente y la verdad es que no soportaría que otro ser dependa de mí. Quiero seguir estudiando, capacitándome, viajando, quiero comprarme mi departamento el día de mañana y un hijo lleva un gasto económico muy grande del cual no dispongo ni deseo invertir”, asegura Magalí Santi, estudiante de psicología.

“Me di cuenta de que no quería ser madre alrededor de mis 20 años cuando estudiaba sociología. Leí por primera vez “El segundo sexo” de Simone de Beauvoir, y esa lectura me habilitó pensar la posibilidad de no tener hijos. Es algo que no había pensado hasta ese momento. Cuando me empecé a concebir sin concebir realmente me dio mucha tranquilidad”, reflexiona Eugenia Zicavo, socióloga. 

Magalí Santi es estudiante de psicología y la idea de la no maternidad le llegó por las redes sociales. “Vi que una chica había puesto que no quería ser madre y daba un montón de motivos por los cuales yo me sentí completamente identificada”, compartió. 

Valeria Shapira, periodista y escritora, no recuerda el momento exacto en el que decidió que no quería convertirse en madre. “Creo que en realidad nunca tuve el deseo genuino. Mis razones probablemente tengan que ver con no querer traer un ser al mundo tan cruel, o quizás con que crea que una mujer no se siente realizada por ser madre. Soy una convencida de que el amor toma muchas formas y no necesariamente se materializa teniendo un niño como legado”, entendió. 

JUICIOS Y PREJUICIOS 

Las tres afirmaron haberse sentido señaladas por su decisión de no querer ser mamás, tanto por su círculos más cercanos, como por la sociedad en general. 

“La sociedad a veces nos señala como egoístas a las mujeres que no queremos tener hijos”, entendió Shapira que explicó esa reacción: “ Todo lo diferente asusta porque a la gente le hace interpelarse las etiquetas. Cuando yo decía que no quería ser madre hace muchos años seguramente me miraban como un monstruo social”. 

Santi también compartió su experiencia: “Fui juzgada cuando empecé a manifestar que no iba a tener hijos y que me quería ligar las trompas. Una vez que le conté a todos mis amigos y a mi familia que me iba a ligar las trompas, que era una decisión tomada, después de eso, nunca más me dijeron nada, se dieron cuenta que era una decisión mía, personal, que tenía mis motivos. Y hoy tal vez si le cuento a alguien que estoy ligada, me dicen que soy chica y cómo puedo querer eso”.

“Me cuestionaron en más de una oportunidad mi decisión de no ser madre. Por un lado mi familia, también algunas de mis amigas, que de a poco fueron empezando a tener hijos y al ser experiencias muy positivas para ellas, por una cuestión de afecto querían trasladarlas a mí, que no es el caso. Es un mandato que tenemos todas las mujeres pero no me siento presionada a ese respecto, siempre esgrimí mis motivos o mi falta de deseo y creo que soy lo bastante convincente con la gente que me quiere”, entendió Zicavo

“Hace poco escribí una columna para un diario sobre mi decisión de no ser madre y recibí bastantes respuestas muy agraviantes. Sobre todo de gente que decía “te vas a arrepentir”, el fantasma que sobrevuela la no maternidad es el arrepentimiento, la soledad”, contó Zicavo. 

EL ROL “SAGRADO” DE MATERNAR, ¿DE DÓNDE VIENE? 

La maternidad, la madre de todos los mandatos. A lo largo de la historia no se esperó otra cosa de las mujeres. Pero, ¿de dónde sale esa construcción social?. “El rol de maternar, como única función de la mujer, comienza cuando el ser humano, “empieza a tomar conciencia de los riesgos que corren los embarazos y de lo improbable que es sobrevivir y llevarlos a término”, explicó Vanesa Elías,  psicóloga con perspectiva de género. “Somos una especie que tiene un alto porcentaje de pérdidas y además gestamos de a un solo cachorro generalmente”. 

“Esto generó que la mujer fuese como relegando actividades hasta quedar con la única actividad de maternar, de garantizar la supervivencia del cachorro”, agregó.

En ese sentido, aseguró que “esto toma cierta vuelta con el sistema capitalista que tiende a ejercer la maternidad como un modo de control y dominio sobre la mujer. Eso es lo que en los últimos siglos ha oprimido o generado a la maternidad como un lugar de esclavitud”, concluyó.

LAS COSAS ESTÁN CAMBIANDO 

Belén Cean es psicóloga y explica que es vital separar el rol de mujer del de la madre y desterrar el mito de que la maternidad implica felicidad. Mitos en torno a que uno tiene que ser madre por la misma condición ser ser mujer. Escuchás todo el tiempo que si tenés cierta edad, por qué todavía no fuiste mamá, si estás en pareja hace mucho tiempo está la clásica pregunta de para cuándo los hijos y si traspasas cierta edad, si después te vas a arrepentir o no y así un sinfín de mitos”

No obstante, cada vez son más las mujeres que se están replanteando ese deseo”, sostuvo Cean. “Si es realmente el deseo es propio, si es una cuestión impuesta del afuera, de la pareja, de la familia. Por otro lado, en mi opinión todavía no están dadas las condiciones equitativas a nivel social, a nivel económico y principalmente laboral. Ya que la maternidad implica en cierta forma renunciar a ciertas cuestiones laborales, de licencia, la diferencia entre la licencia de maternidad y paternidad, si uno no está en blanco tiene que renunciar a sus ingresos por un tiempo considerado. Creo que todo eso influye en la toma de la decisión, de postergar o no o decido no tener un hijo porque priorizo otras cosas”. 

“Hoy ya es más común decir que uno no quiere casarse y que no quiere tener hijos y no necesariamente por no querer lo que quiere todo el mundo uno tenga que plantearse que está viviendo mal”, concluyó Shapira.  

Los tiempos están cambiando y la maternidad se acerca cada vez más a una opción  que a un destino obligado. “Soy muy feliz y me siento muy realizada con la decisión que tomé. Tomo otras decisiones y tengo otras responsabilidades. No me arrepiento en absoluto. La maternidad o paternidad se ejerce de diferentes perspectivas porque es una función, va más allá de procrear o no. Es una función y puedo ser madre de mis mascotas, puedo ejercer la maternidad desde mis sobrinos cuando los cuido o inclusive la maternidad se ejerce cuando le decís a un amigo que se abrigue o que te avise cuando llegó a su casa”, dijo Magalí.

Zicavo concluyó: “No está nada en riesgo, no está en riesgo ni la población, ni nosotros como especie. Las mujeres podemos decidir no tener hijos y muchas otras van a seguir teniéndolos y son todas decisiones individuales. En eso reside la libertad”

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