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Portada  |  26 marzo 2020

El drama del coronavirus en España: "Muere gente que se podría salvar"

Dos médicas y una enfermera cuentan como es su trabajo.

Sara, Regina y Sonia son parte del personal sanitario en España, que luchan contra la pandemia del coronavirus, misma que ha cobrado la vida de más de 4 mil personas en el país europeo.

"El hospital entero es coronavirus", dijo Sara Chinchilla a AFP. Ella es pediatra, tiene 32 años y trabaja en Móstoles, cerca de Madrid. La afluencia de pacientes en su hospital es tal, que tienen que privilegiar el ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos a quienes tienen más posibilidades de sobrevivir, es decir los más jóvenes y sin patologías previas.

"¿Tengo cinco pacientes para elegir y una sola cama? Tengo que elegir”, es parte del trágico relato que hace Sara sobre la situación que viven España debido al Covid-19. “Se está muriendo gente que se podría salvar, pero que no puede entrar en UCI", explicó.

Sara lamenta la falta de material en su centro. En los últimos días hay "más mascarillas", pero "lo que más necesitamos son respiradores. Se podrían salvar muchísimas más vidas si hubiese respiradores".

Todo el personal médico está al límite, las largas jornadas de trabajo son admirables y el esfuerzo sobrehumano mucho más. Sin embargo, cada día son menos los que deben luchar contra la crisis ya que, muchos de ellos, se han infectado en medio de la labor médica.

Regina Dalmau tiene 48 años, es cardióloga en el hospital madrileño de La Paz, y desde hace semanas atiende a pacientes con el nuevo coronavirus.

"Cuando te vas del hospital, te vas más triste. Están solos, cuando se mueren, se mueren solos, cuando llegas a casa lo tienes que digerir, tienes que llorar. Esto no lo hubiera imaginado nadie", asegura la profesional, quien ve "situaciones muy dramáticas", como la de esos pacientes agónicos, cuya despedida será de una brevedad cruel.

"Llamas para que venga un familiar a despedirse", bajo la condición de no tener síntomas ni haber convivido con el paciente en los últimos cinco días. "Puede estar diez minutos, pero no puede acercarse" a su ser querido. "La soledad es bilateral y es inmensa", describe.

Para ella, se trata de una "guerra total", y cree que "lo peor" está por llegar, pues aún se está viendo "la consecuencia del contagio de hace dos o tres semanas".

Sonia Pacho, enfermera de 48 años, trabaja en el hospital de Galdácano, cerca de Bilbao, donde trabajaba la primera sanitaria fallecida de coronavirus en España, una enfermera de 52. "Sientes mucha impotencia", dijo al respecto.

Sonia atiende a domicilio a pacientes con síntomas leves en una amplia demarcación "a veces me hago ciento y pico de kilómetros". En su conversación con AFP, insiste en que cuesta conseguir material de protección, y que la falta del mismo "te limita muchísimo".

"Hay compañeros que están reutilizando la mascarilla hasta la eternidad". Sin embargo, recuerda, "una mascarilla no es eterna".

En el hospital "se mastica el ambiente tenso", aunque hay "mucha disposición" y solidaridad entre los colegas para relevarse, cambiar turnos o hacer días extra.

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