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Portada  |  27 agosto 2019

"Yo soy un peligro", una nueva confesión con Mauro Szeta

Agustín Güimil Vene tiene 28 años. Es boxeador profesional y está procesado por tenencia ilegal de arma de uso civil. Está detenido hace seis meses. Pero ya estuvo detenido en una ocasión anterior por lesiones graves. Te lo presentamos.

Agustín nació en el barrio La Favela de La Plata, se crió con sus padres separados, su papá es músico y su madre era atleta (hacia culturismo), es el más chico de tres hermanos.

Su infancia la pasó junto a su madre en Chascomús, pero todo cambiaría tras el suicidio de ella (era depresiva). Dejó Chascomús y se instaló nuevamente en La Plata junto a su padre y su abuela. Una vez que volvió a La Favela el barrio se había vuelto muy peligroso. Terminó el primario pero abandonó el colegio secundario a los 15 años y comenzó a drogarse y delinquir.

En el barrio en el que vivía era conocido por su bravura, ya esa edad había comenzado a hacer culturismo. Delincuentes más grandes lo llevaron a robar un par de veces, “yo fui usado como pibe chorro, a mí me llevaban para pegarle a las víctimas”. Con el tiempo pudo abrirse del delito y comenzar a trabajar.

Desde su adolescencia, los actos de violencia se suscitarían una y otra vez. Todo lo dirimía a las piñas, su puño pasó a ser un arma.

En la causa por la que estuvo detenido por lesiones graves, le rompió el tabique y el pómulo a un delincuente que le había robado a su padre. “Lo habían baleado en la pierna, yo me quería vengar, los busqué un par de días y lo terminé agarrando en un kiosko. Lo desfiguré a trompadas, él y yo quedamos detenidos”.

El tiempo que estuvo en prisión lo ocupó entrenando boxeo. Todos los días dedicaba una gran cantidad de horas para perfeccionar su técnica y mejorar físicamente.

“Cuando salí de estar en cana en 2015, puse un gimnasio y empecé a dar clases. En paralelo empecé a ganar plata boxeando. Mi idea era dedicarme de lleno al boxeo, pero me engarronaron con algo que no cometí y estoy acá”, cuenta. Según su relato, a él lo detienen por un tiroteo ocurrido en la Favela del que no participó.

Actualmente participa de torneos de boxeo fuera del penal, va esposado y custodiado por personal del Servicio Penitenciario hasta que sube al ring.

Tiene tres hijos, uno de ellos es una beba nacida hace tres meses. “Estoy podrido de estar en cana, ya estoy arrepentido de toda esta vida; quiero dedicarme al box”, jura.

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