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Portada Informes Especiales  |  06 junio 2018

"Yo robaba para la policía"

El protagonista de una nueva confesión con Mauro Szeta se llama Sergio Manno y es un ladrón de los viejos tiempos, que trabajaba como informante. Decide hablar por miedo de que lo asesinen.

Sergio Manno es ladrón desde los años 80 y comenzó a robar a los 17 años por decisión propia, porque en su casa tenía de todo. Robó quioscos, farmacias y siempre lo hizo con cómplices, hasta que un día decidió cambiar de rubro y dedicarse al “pirateo del asfalto”.

Fue parte de la banda del "Gordo valor", robó camiones blindados, bancos y luego fue que se convirtió en pirata del asfalto. Eran los años 90 y cuenta que compraba mercadería de camiones robados y se las vendía a comerciantes. El negocio era tan exitoso que llegó a tener hasta cinco bandas de piratas del asfalto que robaban para él.

Aunque pueda resultar una paradoja, el robo para la policía comenzó por una denuncia de una de sus parejas por violencia de género, que derivó en un allanamiento en su vivienda. Ese fue, dirá luego, el puntapié de todo, en el año 2010, cuando conoció a un grupo de oficiales que tranzaban con piratas del asfalto.

Sergio se infiltraba en algunas bandas y se las entregaba a la policía para que ellos extorsionen a los delincuentes obligándolos a entregar la mercancía y el dinero a cambio de su libertad. Así fue como al poco tiempo se convirtió en “buche” o informante de la policía bonaerense.

Lo robado se repartía y los “ladrones”, es decir Sergio y sus cómplices”, no tenían causas. Con este accionar la policía supuestamente “frustraba robos” y se quedaba con algo de lo recaudado.

Hoy habla y cuenta su historia por temor a ser asesinado por la policía. Denuncia que varios integrantes de la fuerza de seguridad se quedaban con dinero que le correspondía a él y cuenta que participó de una entrega programada de más de 260 kilos de cocaína y que tras el allanamiento solo se encontró una cantidad mucho menor de esa droga.

Sergio es un ladrón chapado a la antigua, con códigos de los de antes, que confiesa innumerables robos y asegura que nunca mató.

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