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Portada Informes Especiales  |  10 mayo 2018

"Yo hacía robos al voleo": una nueva confesión con Mauro Szeta

Por un asalto en el 2015 la condenaron a cinco años de cárcel. Tiene dos hijos y cumple prisión domiciliaria con pulsera electrónica.

Nara Romero tiene 25 años y está detenida en su casa con prisión domiciliaria. Tiene una tobillera electrónica, por medio de la cual, controlan que no se escape y vuelva a robar.

El asalto por el que fue condenado sucedió en el 2015, cuando se tomó 30 pastillas y una botella de alcohol y con una compañera salieron a robar. Se subieron a un colectivo y en la estación de Morón atacaron a tres adolescentes con un fierro. A una de las jóvenes le partieron la nariz, le robaron las zapatillas y la campera. En la huida, cuando corrían por el centro de Morón, la policía local las atrapó y quedaron detenidas.

Por el robo y ataque le dieron cinco años de prisión, pero Nara cumplió la pena por un mes, porque al ser madre de hijos pequeños, le permitieron cumplir la condena en su casa. Primero tutelada por su suegro, el que controlaba que esté permanentemente dentro de su casa y yendo a firmar a un juzgado. Pero como Nara violaba permanentemente la detención domiciliaria y se iba a tomar alcohol y a drogarse a diferentes bares, decidieron colocarle una pulsera electrónica para que no pueda alejarse más de 10 metros de su casa.

Tiene dos hijos a los que no puede llevar a la escuela por tener prisión domiciliaria. Por eso, en una nueva confesión con Mauro Szeta, dice que su sueño es dejar de tener la tobillera para trabajar y cambiar su vida.

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