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Portada Informes Especiales  |  08 noviembre 2018

"Yo fui un prófugo de la Justicia"

Cambio dos veces su identidad y se fugó de la cárcel en una visita a su padre enfermo. Su condena es por un triple homicidio, aunque asegura ser inocente.

Ariel Adrián Boytovich tiene 39 años y está condenado a cadena perpetua por un triple homicidio ocurrido en Lomas de Zamora en el 4 de noviembre de 2007, aunque asegura que es inocente.

Desde los 12 años comenzó a robar en Villa Albertina, el barrio donde se crió. Siempre lo conocieron como El Chino de Lomas. Sus padres nunca robaron.
A los 13 años compró su primera arma, era una 32 que le compró a un chapista por 80 pesos.

"Uno no nace ladrón, primero fui chorro y después me fui haciendo ladrón"

“Para mí robar era un hobby, era buscar adrenalina”, asegura. El tiempo pasó y el apodo del ‘Chino’ se empezó a respetar y escuchar en cada rincón de Lomas de Zamora. Los transas le daban droga gratis para que pudieran vender en el barrio.

Con el paso de los años empezó a profesionalizarse y armó una banda. Para los robos dice que necesitaba un buen piloto y dos que supieran apretar. En el 2005 robó su máximo botín: 90 mil dólares y 50 mil euros a unos “accionistas” de una empresa. El dato era que allí había un millón de dólares. La información, relata, se la pasaron desde la misma empresa: “Nunca trabajé con la policía, soy un tipo de códigos”, sentencia y dice que para no dejar evidencia usaba guantes.

En 1999 fue la primera vez que cayó detenido por delinquir. Salió en 2003, desde ahí en adelante fueron cuatro años de robo reiterados a grandes objetivos. La policía siempre lo buscaba para que “trabajara” para ellos. Sin embargo, él se negaba y cree que la detención por los homicidios de 2007 tiene que ver con ello.

"Desde que caí detenido siempre busqué la manera de recuperar mi libertad"

Huyó de Lomas y cuando estaba prófugo se cambió su identidad. “Yo puedo ser vos si quiero, llegué a salir del país con los documentos que me armaban”. Una vez que estaba prófugo, el nombre que eligió fue Santiago Sellen Fernández. Pero no duró mucho. En el 2008 cayó por un robo.

Cuatro años más tarde, en el 2012, ya alojado en la Unidad 32 de Florencio Varela, pidió visitar a su padre enfermo. Le concedieron el permiso y así tramó lo que sería su fuga en la segunda visita, en medio de una fuerte custodia que había desplegado el Servicio Penitenciario. 

Con esa fuga cambió nuevamente su identidad y se pasó a llamar Nelson Campaseda. Actualmente está detenido en la Unidad 30 de Alvear. Su abogado particular es Fernando Burlando.

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