Portada Informes Especiales  |  28 diciembre 2018

Usurpados versus usurpadores: la pesadilla de la casa propia

Algunos tienen su vivienda pero no pueden acceder a ella porque alguien más la tomó de forma ilegal. Otros deciden que ingresar a un domicilio que no los tienen como titulares es una solución al problema de vivienda. Todos son problemas y la justicia está muy lejos de la gente.

La usurpación es un delito que consiste en apoderarse de un inmueble que corresponde a otra persona. En términos lógicos, cuando el propietario presenta una demanda por usurpación, junto con la documentación necesaria en la justicia, la misma debería proceder con rapidez para restituirle su vivienda , porque -en teoría- la justicia lenta no es justicia.

Pero acá eso no sucede. Hoy por hoy nuestra legislación deja desamparados a los propietarios por varias razones. Una de ellas es que no se especifica un plazo máximo de demora judicial para desalojar a los usurpadores. Los procesos de juicio por los que deben pasar los propietarios son de años, por lo general de 5 a 20. Mientras, quienes ocuparon la vivienda permanecen, demorando los plazos y haciendo uso de lo ajeno.

Es tanta la indignación e impotencia de los titulares, que varios decidieron unirse y organizarse. Crece en redes sociales y en whatsapp el grupo "Propietarios Usurpados" a nivel nacional.

En esa red de contención autogestiva los miembros cuentan sus experiencias, se aconsejan entre sí y logran encuentros con legisladores y asesores. Incluso son de gran ayuda para aquellos nuevos miembros convertidos recientemente en víctimas de usurpación.

Alejandro Alvarellos, Alejandro Sebastian y Giselle Iglesias son miembros de este grupo. Sus rutinas cambiaron por completo desde que sufrieron usurpaciones. Reclaman constantemente por sus propiedades y luchan por ser escuchados en la justicia. Los tres intentaron encontrarse con los ocupantes, pero la prepotencia y en ciertas ocasiones la cobardía de estos últimos impidió cualquier canal de acercamiento.

En nuestro país la necesidad de vivienda crece y familias enteras luchan por vivir bajo un techo. Comprar una vivienda o alquilar formalmente, sin presentar garantía alguna, son tareas poco simples para muchísimas personas. Aun así el derecho a la propiedad es del titular de la misma, que es quien decide cómo y quién hace uso de ella.

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