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Portada  |  24 octubre 2019

Ser padre después de los 50 años

Ya tenían hijos y están casi en edad de ser abuelos, pero volvieron a ser padres en los últimos años y disfrutan a sus nuevos hijos como nunca antes.

Todos ellos aseguran que les cambió la vida, que volvieron a vivir, sus hijos les dan ese energía que los años se fueron llevando.

Ya tenían hijos y están casi en edad de ser abuelos, pero volvieron a ser padres en los últimos años y disfrutan a sus nuevos hijos como nunca antes.

Carlos tiene 72 años, Lucca cerca de cumplir 4. “Yo lo traigo a la plaza, o me trae él, o nos traemos” bromea. Carlos tiene hijos y tiene nietos, pero llegó Lucca y volvió a empezar con pañales y mamaderas. “Mis amigos al principio me hacían chistes, llegaba con el cochecito y me decían ahí vino el abuelo, que es verdad, porque tengo edad para ser abuelo y lo soy”. Carlos espera poder dejarle a su último hijo la educación y los valores que necesite para el resto de su vida.

Claudio tiene 56 años, cuando se enteró que iba a ser padre nuevamente tenía 51 y sus hijos se llevan 20 años de diferencia. “Benicio es todo, no me imagino la vida sin él” Asegura que no siente cansancio cuando juegan juntos, o cuando de más pequeño se tenía que levantar para cambiarlo o hacer una mamadera. “Desde que nació cambié mi rutina, trato de tomarme días en la semana para poder estar con él, algo que con mis hijos no pude hacer cuando era más joven” Jugar al fútbol, al ping pong, ir a la plaza, ver películas y dibujitos, saberlas de memoria, como cuenta, son los momentos que atesora para cuando Benicio crezca y cambie la relación entre ellos.

Carlos tiene 74 años y es papá de Vittorio que hoy transita sus 8 años, hoy está separado de la mamá del nene y comparten mucho juntos. “Cuando los compañeros del colegio le hablan del abuelo, Vitto dice que soy el papá, a mí no me importa lo que piensen”. Reconoce tener miedo de no estar algún día, por eso aprovecha a disfrutar hoy cada instante juntos. “Tengo algunos problemas de salud que me impiden hacer algunas cosas, entonces cuando me pide algo que no puedo trato de proponerle otra actividad” comenta.

“Lo único que controlo son los horarios frente a las pantallas” cuenta mientras le propone que dibuje una historia adentro de unas viñetas.
Todas las noches Carlos y Vitto comparten un cuento y después a dormir. Son lo mejor que les pasó a cada uno en sus vidas, disfrutando cada momento.

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