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Portada  |  24 febrero 2020

Mi vecino ilustre: Manuel Antin, pionero del cine argentino

Se trata de Manuel Antin, un prócer del cine argentino, hoy director y creador de la Universidad del Cine (FUC). Se considera a sí mismo como un hombre silencioso, que no habla mucho con quienes comparten su edificio o barrio. Son pocos los vecinos que conocen su trayectoria y dedicación.

Se trata de Manuel Antin, un prócer del cine argentino, hoy director y creador de la Universidad del Cine (FUC). En los años 60, Antin conoció Julio Cortázar, con quien formó una amistad sólida. Manuel filmó tres películas basadas en sus cuentos, y, según recuerda, en medio de una de sus producciones el escritor llegó a decirle: “Pibe, entendí mi cuento”.

En realidad, Antin nunca pensó ser director de cine, él quería ser escritor. Pero su admiración por las obras de Cortázar fue tan grande que pensó cual era la mejor forma de plagiarlo: la respuesta fue el cine. Ese fue uno de los primeros pasos de una historia trascendente.

Cada película que realizó requirió un esfuerzo diferente. Pero había un denominador común. Por cada producción debió vender el departamento donde vivía, para mudarse a uno de menor valor.

Su historia no fue marcada solamente por la dirección cinematográfica. Durante el gobierno de Alfonsín fue él quien condujo el Instituto del Cine y pasados los años decidió fundar la reconocida Universidad del Cine (FUC), que es hoy su lugar de trabajo diario. Con sus 94 años, decide seguir concurriendo a la universidad, juntarse con alumnos e incluso contar su historia. Es como si la universidad, los alumnos y los mismos recuerdos le dieran una vitalidad inigualable.

Invitamos a algunos vecinos a que conozcan aquella energía y dedicación. El mismo Antín los recibió y les mostró las distintas salas de la Universidad que preside. Entre ellas, la sala de cámaras, sets de filmación y salas de edición. Uno de ellos, Tomás, se sintió conmovido por la sencillez del director y decidió estudiar en la institución que acababa de recorrer. Otro, Lucas, se propuso tener un mayor contacto con sus vecinos y conocer más a quienes comparten su mismo ascensor, esperando conocer otros nuevos “vecinos ilustres”.

"Gracias por hacerme sentir que todavía tengo valor", dijo Manuel con la humildad que lo caracteriza, al despedir a sus vecinos.

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