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Portada Informes Especiales  |  26 noviembre 2018

Maia fue víctima de la trata y logró volver del infierno

La trata de personas, el secuestro de mujeres con fines de explotación sexual, que se visibilizó en el año 2002 con la desaparición de Marita Verón en San Miguel de Tucumán, es un delito que sigue ocurriendo.

Maia fue raptada en una plaza del barrio porteño de Constitución, muy cerca de la estación de trenes. Allí comenzó la historia de un verdadero calvario. Con apenas 18 años, fue cooptada para terminar siendo una esclava sexual. Pero sobrevivió al infierno y decidió contar su calvario, en primera persona.

Durante su cautiverio sufrió todo tipo de aberraciones. Tantas que un día no pudo más y se animó a pedirle a sus explotadores que la llevaran a un hospital porque realmente se sentía tan mal que no tenía fuerzas para continuar.

Fue así que sus captores decidieron llevarla a un centro de salud. La trasladaron hasta el Hospital de Quilmes. Allí comenzó lo que sería el principio de su liberación.

Es que desde el hospital, junto a una obstetra que la revisó, lograron denunciar la situación de Maia junto a Ileana Lingua, directora de Políticas de Género del distrito de Quilmes. La funcionaria se hizo cargo de la protección y asistencia física y psíquica de la joven.

Maia salió del hospital custodiada por la policía y fue alojada en el Hogar Tiempo de Crecer. Allí la recibió María Esther, de la Secretaría de Trata de Persona del obispado de Quilmes.

Si bien la causa se tramita en los Tirbunales Federales de Comodor Py, en una de las secretarías a cargo del juez Julián Ercolini, sus victimarios siguen impunes.

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