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Portada  |  06 enero 2020

Los hijos de Tinder

En el mundo hay 51 millones de personas que se conocen a través de plataformas online. En los tiempos que corren se hace más complicado conocerse, cruzarse o concretar una salida romántica. Por las nuevas historia de amor comienzan, muchas veces, a través de las aplicaciones de citas. Lo que para muchos era una aventura terminó con un matrimonio y pequeños. Una generación nueva de que son "los hijos de Tinder".

Graciana y Diego llevan juntos 3 años, se conocieron, se fueron a vivir juntos y al poco tiempo llegaron Ana y Lucía. Diego recuerda que se instaló Tinder para conocer gente porque no iba a bailar y tampoco salía mucho, de esa forma conocer gente se hacía complicado. “Yo tenía ganas de formar una familia, si se da, se da” asegura Diego.

Graciana, por su cuenta, se había separado después de varios años de casada, sin tener cumplido su deseo de ser madre. Conoció Tinder por sus compañeras de trabajo y también lo instaló para ver cómo era esto de conocer gente online y entretenerse un rato. “Al principio sentí un poco de pudor, pero me lancé a la pileta, será la nueva forma de conocer a la gente” suponía Graciana en aquellos momentos.

Ya tenía cerca de 40 años y quería ser madre, pero todavía tenía la esperanza de conocer al hombre que sea el padre para esa familia que había soñado.

“Yo le ponía muchas fichas a cada persona que conocía, pero cuando no puse fichas… acá estamos” se ríe cómplice mirando a Diego. Y asegura que en la tercera cita vio en Diego al padre de sus hijos, a ese hombre que había soñado durante muchos años.

Desde aquel momento siguen juntos, formando una familia que los emociona y los hace felices. “Nunca me imaginé que iba a encontrar al amor de mi vida y una familia en una aplicación. Es un sueño hecho realidad” cuenta Diego, emocionado.

Similar fue el caso de Mauro y Milagros, pero más complicado, ella de Sarandí y él de Zárate. Posibilidad de cruzarse en la vida real, ninguna.

El soltero, ella separada y madre de dos niños. Durante un tiempo hubo algunos desencuentros, pero sin tenerlo planeado un día acordaron una cita. Aquella vez, recuerdan, habían prometido abrazarse cuando se vieran y así fue, ese abrazo fue el comienzo de una gran historia de amor.

Mili hacía un tiempo que estaba usando la aplicación para conocer gente. “La expectativa era conocer gente, pero no buscaba nada” recuerda.

Esa cita fue fuera de lo común, tomar mate con galletitas en la costanera, ese fue el plan especial para ellos. “Me perdí en ese abrazo” relata Mili con mucha emoción. Según ella, ese abrazo la enamoró, a partir de ese momento todo había cambiado.

Mauro vivía solo, tenía su auto y una vida tranquila. Se instaló Tinder para conocer chicas, sin ninguna intención específica. “Era para ver que pasaba, nunca pensé que me iba a llevar a esto” sonríe.

Había conocido a otras chicas pero no había sentido ninguna conexión, por eso muchas veces también lo había desinstalado.

Hoy, a dos años de aquel abrazo, viven juntos en Zárate, tienen poco más de un año de casados y tuvieron mellizos, Luján y Benito, que hoy tienen 6 meses.

Mili asegura haber tenido suerte, “no a cualquiera le pasa esto de encontrar a alguien en Tinder y que funcione”

Y estos amores que surgieron hace no mucho gracias a un like, hoy escriben en sus páginas el nacimiento y crecimiento de algo que nunca se imaginaron. Tener hijos gracias a Tinder, algo que no estaba en los planes de ninguno de ellos.

Texto: Verónica Kodalle

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