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Portada  |  31 mayo 2019

Guerreras: las defensoras del cóndor

Son un grupo de mujeres ambientalistas que ponen todo su esfuerzo para luchar contra la extinción de una de las aves consideradas sagradas en Latinoamérica.

El Programa de Conservación del Cóndor Andino (PCCA) funciona en el Ecoparque de la ciudad de Buenos Aires. Allí, un grupo de mujeres ambientalistas trabajan para salvar a dicha ave de la extinción, peligro en el que se encuentra sobre todo a partir de los riesgos que ocasiona el uso de plaguicidas.

Si bien la iniciativa funciona hace más de dos décadas, la problemática se acrecentó en los últimos años, por lo que el Programa necesita multiplicarse y sumar voluntarias que den batalla junto a los profesiones.

Las estimaciones indican que a lo largo de toda la Cordillera de los Andes existen tan sólo 6700 cóndores. En Venezuela y en Colombia ya se extinguieron. En Argentina sus ejemplares están en vías de desaparecer, lo que urge a adoptar legislaciones y acciones enérgicas para resguardarlos.

Según la directora del PCCA, Vanesa Astore, el 5% de las muertes de los cóndores se deben a causas naturales. En tanto, el 95% restantes obedecen a cuestiones antrópicas, es decir, generadas por el hombre ya sea por cableados eléctricos, caza furtiva y por el consumo de animales que murieron envenenados.

Este último factor, quizás el peor de todos, se produce cuando los ganaderos de la zona usan cebos con altas dosis de venenos para acabar con pumas, zorros o perros asilvestrados que atacan su hacienda.

Muchos de esos productos mortales son de venta libre. Incluso algunos como el carbofurano que está prohibido en casi todo el mundo, salvo en Argentina.

El hecho se vuelve aún más alarmante cuando se tiene en cuenta que esos plaguicidas son los mismos que se utilizan en las plantaciones, para la producción de todo lo que forma la canasta básica de los argentinos: frutas, verduras y alimento que se le da al ganado. Así lo ratifica un informe del Senasa (Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria).

El Programa ya logró la reintegración a la naturaleza de 178 cóndores, entre aves recuperadas y pichones nacidos en el cautiverio de zoológicos. La cifra puede sonar a poco pero en realidad es gigante, ya que debe considerarse que el trabajo con cada ejemplar es intenso y lleva años.

De hecho, se los libera con un rastreador satelital que dura dos años, en cuyo tiempo continúan las labores con el seguimiento para saber si sobreviven o no.

"Hasta ahora las estadísticas nos demuestran que el trabajo hecho es bueno. Pero antes nos llegaban tal vez 14 ejemplares afectados, ahora vienen de a 50 y gran parte muertos como los 34 que cayeron recientemente en Mendoza", afirman desde el grupo que forma el PCCA.

Y enfatizan: "Las agresiones aumentaron y, además de difundir y educar, debemos lograr la Ley de trazabilidad para que comprar un veneno también requiera de la prescripción de un especialista, como sucede con los medicamentos. No pueden usarlos libremente".

Las labores enmarcadas en el Programa persiguen desde sus orígenes la unión de la ciencia con la cosmovisión andina. Y en ese sentido, busca también crear conciencia sobre cómo consumimos, qué consumimos y el modo en que nos relacionamos con el ambiente.

* Facebook: Programa de Conservacion del Cóndor Andino

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