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Portada  |  11 noviembre 2020

Goles para morfar: testimonios de jóvenes que juegan al fútbol por plata

Además de los campeonatos, donde hay premio para el ganador y para el segundo, estás los desafíos “mano a mano” entre dos equipos, por apuestas que arrancan en los 10 mil pesos y llegan al millón.

Dicen que los goles son amores. Pero para muchos argentinos son algo bastante menos romántico: representan un plato de comida. Es que, para gambetear la crisis, su “trabajo” consiste en recorrer potreros para jugar partidos de fútbol o desafíos a penales por plata, y así ganarse el sustento de cada día.

Ezequiel, de 28 años, es uno de ellos. Futbolista frustrado –pasó por las inferiores de varios clubes-tiene tres hijos y una esposa. Lo que no tiene es trabajo.  O sí. Juega varios partidos por día representando a distintos clubes de barrio a cambio de unos pesos.

“La verdad que a veces ya no me dan las piernas, pero otra no me queda, gracias a esto puedo darles un plato de comida a mis hijos”, cuenta mientras se prepara para un partido en una cancha de once en Isidro Casanova.

El suyo es uno de los ocho equipos que compiten en un torneo “relámpago”. El ganador se llevará un premio de más de 100 mil pesos.  Algunos jugadores –los que más se destacan- cobran un cachet fijo y, además, reciben parte de las eventuales ganancias.

Además de los campeonatos, donde hay premio para el ganador y para el segundo, estás los desafíos “mano a mano” entre dos equipos, por apuestas que arrancan en los 10 mil pesos y llegan al millón.

Un clásico de Beccar es el que tiene como protagonistas a La Uruguay y a Independiente. En un partido puede haber un pozo de 50 mil pesos o a veces más. Alan, una de las figuras de Independiente, trabaja como techista. Pero por las noches suele recorrer los potreros del Gran Buenos Aires representando los colores de su equipo. “Si ganamos me llevo 1500 pesos”, cuenta.

Los que no tienen equipo pueden participar en la modalidad de penales. Es una serie de tres penales, pero  si no hay un ganador patean de a uno hasta desempatar. La apuesta arranca con una base 500 pesos que puede escalar hasta los 2 mil.

En general son parejas integradas por un arquero y un pateador, pero también hay quienes cumplen las dos funciones para no tener que compartir las ganancias.

Porque antes que el juego, está el trabajo.

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