*

Informes Especiales

Portada  |  08 julio 2019

Entre la vida y la muerte

Algunos percibieron luces, otros vieron su cuerpo desde otra dimensión y otros cuentan haber sido "recibidos" por antepasados. Relatos de quienes tuvieron una segunda oportunidad.

Quien en cierta forma "vuelve" de la muerte, o estuvo cercano a ella, tiene una segunda oportunidad. Esa persona ya no será la misma. Algunos empiezan a entender qué valores son realmente importantes, otros se vuelven más agradecidos, más humanos.

Y surgen las preguntas, ¿qué hay después de la muerte? ¿existe la muerte por completo? Algunos percibieron luces, otros vieron su cuerpo desde otra dimensión, otros cuentan haber sido "recibidos" por antepasados fallecidos. A su vez, son varios los que prefieren callar y ocultar este tipo de experiencias. Porque claro, ¿cómo comprobarlo científicamente? ¿cómo parecer coherente?

Leonardo es médico cardiólogo intensivista. Sufrió un accidente automovilístico y estuvo en terapia intensiva, inconsciente. Cuando despertó agradeció estar vivo, pero hay algo que calló. En su estadio de inconsciencia vio su cuerpo desde otra dimensión, como si su alma se hubiera elevado. Se vio a sí mismo sostenido por miles de manos. Unos días después, cuando fue a buscar a su sobrino al colegio, la maestra propuso a los alumnos rezar para agradecer por la vida de Leonardo, tal como lo habían hecho cuando se encontraba grave. Al hacerlo, este médico no calló más. Vio las manos de los alumnos al rezar y hoy está convencido de que ellos mismos ayudaron en su recuperación. Lo afirma, aunque no pueda comprobarlo.

Estefanía, en su niñez, se electrocutó al querer enchufar un artefacto. Recuerda olas de electricidad en su cuerpo, pero cuenta que en un determinado momento el dolor cesó. Pasó a un plano desconocido, en el que sintió paz. Según cuenta, en aquel plano las paredes se esfumaron y lo único que vio fue una figura que la cuidaba. Un hombre, como si fuera un antepasado. Se salvó, pero hasta hoy en día recuerda esa percepción.

Celeste no tuvo este tipo de experiencias o percepciones. Sufrió un paro cardíaco en el que los médicos aseguraban que ya no viviría. En la sala de terapia intensiva, sus familiares, de a uno, la despedían. Su madre ya la consideraba fallecida. Pero su día no había llegado. Despertó unos días después sin entender donde se encontraba y qué había sucedido. Hoy agradece por su vida, aunque teme volver a tener otro paro, lo cual médicamente es aún posible.

Estas personas ya no serán las mismas. Y hay más, muchas más de estas experiencias. Son este tipo de historias las que nos muestran que la ciencia puede llegar a un límite. Acaso hay situaciones que la ciencia exacta no alcanza a explicar. Acaso haya algo más, algo o "alguien", que marca el destino, y que decide cual es el último día, nuestra última fecha.

Comentarios