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Informes Especiales

Portada  |  12 marzo 2019

El negocio inmobiliario en las villas de Buenos Aires

Desde hace varios años el crecimiento demográfico en las villas de la ciudad tiene una tendencia en aumento. El fenómeno se traduce en la multiplicación de viviendas construidas en altura, debido a la escasa cantidad de terreno libre. Un equipo de Telefe Noticias muestra cuánto cuesta la vivienda en uno de estos barrios.

El aumento de residentes en estos barrios, se debe de varias circunstancias: personas que llegan a la ciudad desde el interior del país, ciudadanos de países limítrofes y  algunas familias que estaban viviendo en algún barrio cercano pero que, debido a la situación económica o la falta de trabajo, tuvieron que modificar su vida. Hoy los alquileres en las villas aumentaron tanto en la demanda de sus habitantes como en los precios.

En general lo que se alquila no son viviendas completas sino que se trata de habitaciones. Sus propietarios no son dueños de la tierra, pero por decirlo de alguna forma sino que son los que llegaron primero. Son los que vieron el negocio y los que construyeron para conseguir un ingreso. Y que ese ingreso sea, en muchos casos, lo que les permite vivir. Vivir de rentas. 

Hablamos con Rodrigo que es referente social del barrio, "acá lo único que importa es que pagues, no hay contrato, ni garantía, ni nada." Así es como describe el fenómeno que sucede entre los 30.000 habitantes de la Villa 20.

Muchos no consiguen donde vivir, "no los aceptan con hijos, porque si dejan de pagar no los puede echar. Solos o en pareja, algo podes llegar a encontrar. Pero cuando una pieza se libera tenes que quedarte esperando. Sino la perdes", asegura.

Los dueños saben de la necesidad que se vive, de la urgencia de conseguir un lugar para vivir y también saben de las condiciones en las que alquilan, por eso los precios no tienen tope, ni regulación, "cada uno cobra lo que quiere, aumenta cuando quiere, no les importa. Y si no te gusta o no lo podes pagar, te vas" cuenta Rodrigo.

Cathy vive con su familia, son 12 en la casa de su madre, a ella le gustaría tener un lugar para vivir con su hija de 7 años, "con chicos no te quieren, algunos dicen que las construcciones son en alto y no tiene medidas de seguridad, pero en realidad es que si no pagas no te pueden desalojar y por eso no quieren chicos."

Gumercinda tuvo suerte y encontró una piecita a lado de un transformador de alta tensión "es un peligro vivir acá, pero es lo único que tengo. Me aumentaron a $4000 este mes, por ahora hago comida y lo puedo pagar. Pero el esfuerzo es bastante grande". Ellas viven en un pieza con baño privado y cocina en el mismo ambiente. En un espacio de no mas de 3 metros cuadrados.

Ramón es el dueño de una casa donde vive con su familia y donde construyó 3 pisos con 5 habitaciones cada uno y está construyendo un cuarto piso, "para cuando lo termine ya lo tengo alquilado. La gente ve que estas construyendo y ya te pregunta para cuando va a estar disponible."

Ramón tuvo varias operaciones y por eso no puede trabajar, esa es su fuente de ingreso y con eso vive. En sus piezas "se aceptan chicos, tienen baño y cocina privados, tienen azulejos y buena terminación. El alquiler por mes es de $2600".

Precios que suben y ambientes muy pequeños con familias hacinadas, cumpliendo horarios, no pudiendo recibir visitas y sobre todo sintiendo que los pueden dejar en la calle en cualquier momento. Así es alquilar en las villas de la ciudad.

El relato y análisis de Nacho Girón:

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