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Informes Especiales

Portada  |  27 junio 2019

Demasiado jóvenes para ser viudas

Historias de mujeres que a muy temprana edad perdieron a sus compañeros de vida. Informe con Miki Lusardi.

El duelo es algo doloroso a cualquier edad. Siendo joven y empezando a formar una familia, un imprevisto hace que todos los proyectos se derrumben. Frente a lo inexplicable de perder una vida joven, el duelo se extiende en un tiempo variable en cada persona y que depende de muchas circunstancias.

Las etapas que se van desarrollando son similares en todos los casos, sin embargo, cada persona es única y los procesos son propios.

El enojo, la culpa, la ira, la negación, la depresión y finalmente la aceptación son emociones que habitualmente transitan y que pueden dar lugar al comienzo de una vida distinta

Aldana Di Costanzo dirige la Fundación Aiken (http://www.fundacionaiken.org.ar/) desde allí acompañan el duelo de chicos que tuvieron la pérdida de alguno de sus papás. “Es uno de los procesos más movilizantes que vive el ser humano”, asegura. Ella destaca la importancia de la red de apoyo que tiene la persona que sufrió la pérdida.

Volver a empezar una relación amorosa en un futuro es algo en lo que todavía no piensan. Pero que saben que en algún momento tienen que seguir adelante y el papá de sus hijas seguirá ocupando un lugar en su corazón.

FLORENCIA
Tiene 25 años, hace 5 años falleció Brian, el papá de su hija Morena. Estaba trabajando cuando tuvo un accidente de tránsito, tenía 22 años.

Faltaban dos días para bautizar a Morena, pero todo se suspendió porque su vida cambiaría para siempre.

Desde aquel momento no se permitió llorar, quiso salir adelante por su hija, pagar todas las deudas que tenía, buscar un trabajo, tomar decisiones y más decisiones sola.

Recién hoy reconoce estar haciendo el duelo por la muerte de Brian, puede llorar y explicarle a Morena por qué llora. Morena pregunta y ella se toma unos minutos para responder, siempre piensa qué palabras usar y qué decir. Tiene que ser clara, pero no explicar de más.

Siente que creció muchísimo, a los golpes, pero creció más de lo que se hubiese imaginado. “Soy viuda a los 25 años, tuve que salir a trabajar desde que Brian murió”. Su familia la ayuda mucho, pero a ella le gusta ser independiente.

"Un día estaba en la guardia, la nena tenía unas líneas de fiebre y me puse a llorar porque no quería estar ahí sola, sin una espalda donde apoyarme", dice. Hay muchas cosas que le explica a Morena que le duelen profundamente, pero ella necesita respuestas, no recuerda nada de su papá y está construyendo una imagen según lo que ella y la familia le cuentan.

Trabaja muchas horas para que a su hija no le falte nada y tiene miedo de irse a trabajar y que le pase lo mismo que a Brian y su hija se quede sola.

SOFÍA
Tiene 21 años, y hace un año que falleció su marido. En marzo de 2018 Gabriel Nuñez salió de su casa y fue atropellado por un auto que se escapó. Cuatro días después de aquel hecho fatídico Gabriel falleció.

Sofía todavía no está tranquila. El responsable de la muerte de Gabriel nunca apareció, la Justicia no llegó y todos los días que pasan tiene que seguir peleando para que la causa no quede en el olvido. Ella no se olvidó, lo recuerda todos los días desde aquel momento. Juntos tienen a Isabella, de 8 meses en ese momento.

Después de aquel día trata de seguir adelante con su rutina y con su vida. Todavía no pudo terminar la casa que ambos estaban construyendo para vivir juntos, pero sí pudo empezar a estudiar y terminar el secundario. Isabella nombra a su papá cada vez que mira una foto y tanto Sofía como la familia de Gabriel son los que se ocupan de contarle quién era su papá.

“Prefiero recordarlo con una sonrisa, me encantaría decirle que lo amo, poder abrazarlo, pero hoy no puedo porque alguien le quitó su vida", sostienea Sofía con su voz entrecortada por la angustia.

Trata de no llorar, por Isabella y porque no le gusta que la vean así, las veces que está triste pasa por el cementerio, pero le genera una contradicción enorme verlo ahí, porque no siente que ese sea el lugar en el que está, pero sigue yendo.

Hay un tatuaje que tiene hace unos meses y que dice “Hasta que nos volvamos a ver”, porque sin dudarlo cree que en algún momento se van a encontrar los tres y vivir la vida que alguna vez soñaron juntos.

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