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Portada  |  28 marzo 2019

Contratado por un día: Roberto Funes Ugarte se prueba en una pizzería

De acuerdo con el estatuto, trabajan 44 horas semanales, divididas en cinco días de ocho y un día de 4, con lo cual gozan de un franco y medio.

Que se inventó en Nápoles. Que en Egipto. Que en realidad su origen se debe buscar en la antigua Grecia. La polémica sobre donde nació la pizza parece nunca acabar. Lo que nadie discute es que se trata de una de las comidas más tradicionales a nivel mundial. De hecho, en Argentina, país carnívoro si los hay, hay más pizzerías que parrillas.

Y un plato que parece simple, no lo es tanto. Exige mucho esfuerzo y sacrificio para quienes pasan horas y horas amasando en una pizzería, al lado de hornos que están a más de 300 grados de temperatura.

El proceso comienza cargando las bolsas de harina de 50 kilos, algo que suele traer problemas lumbares. Y Roberto Funes Ugarte pudo certificarlo después de trabajar en la tradicional pizzería Guerrín, en la avenida Corrientes.

Una vez desparramada la harina, hay que mezclarla con agua, aceite, sal y azúcar. Después separarla en bollos que serán la base de la pizza. Por cada horno trabajan tres personas: una que amasa, otra que coloca todo lo que va arriba de la masa y, por último, el maestro pizzero, el que dirige al equipo y se ocupa de la cocción.

Nucleados dentro de la Federación de Obreros Pasteleros, Pizzeros, Confiteros y Alfajoreros, en todo el país hay 20 mil afiliados que trabajan en pizzerías. Lo curioso es que de los “maestros pizzeros”, el 95% son hombres.

Ellos tienen un sueldo promedio de 35 mil pesos por mes, mientras que sus ayudantes reciben 27 mil y los peones, el eslabón más bajo de la cadena, rondan los 24 mil.

De acuerdo con el estatuto, trabajan 44 horas semanales, divididas en cinco días de ocho y un día de 4, con lo cual gozan de un franco y medio.

Es un trabajo arduo. Estar tantas horas de pie, haciendo un gran esfuerzo para amasar y con el calor constante del horno, trae sus consecuencias. Problemas lumbares, quemaduras leves y várices son las dolencias más frecuentes que sufren.

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