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Informes Especiales

Portada  |  30 mayo 2019

Contratado por un día: Roberto Funes Ugarte se prueba en una peluquería de mujeres

Se incorporó al staff de la peluquería de Flores, donde experimentó tres facetas del trabajo: el lavado del cabello, la tintura y el corte.

Chismes, relaciones públicas, alegrías, tristezas, confesiones, frustraciones…. En las peluquerías ocurren muchas cosas. Muchas más que el simple hecho de cortarse el pelo. Y los peluqueros deben estar listos para afrontarlas. Todo en medio de extenuantes jornadas donde permanecen la mayor parte del tiempo de pie y en posiciones tan incómodas que les provocan serios problemas de salud.

De todo eso y mucho más fue testigo Roberto Funes Ugarte, quien en una nueva entrega de Contratado por un día se incorporó al staff de la peluquería Amazonas Urbanas, una cooperativa del barrio de Flores, donde experimentó tres facetas del trabajo: el lavado del cabello, la tintura y los más difícil, el corte.

En el país hay 42 mil peluquerías que generan 120 mil puestos de trabajo, lo que da un promedio de menos de 3 por cada una. La razón es simple: el 50% por ciento son atendidas solo por sus dueños.

Los empleados trabajan 6 días a la semana en jornadas de 8 horas y cobran, en promedio, un sueldo de 25 mil pesos, que se compone, en su mayoría, por las comisiones que perciben por cada cliente que atienden.

A cambio de eso, pasan muchas horas parados en medio de posturas corporales incorrectas, lo que les causa problemas cervicales, lumbares y tendinitis en las manos.

Pero no es el único trastorno que deben enfrenar. A veces lo más difícil es la reacción de los clientes. Ana puede dar fe de eso. “Una vez una mujer llamó a la policía porque no le gustó cómo le quedó el corte y nos denunció por desfiguración de rostro”, recuerda sin poder contener la risa.

Es que para los peluqueros es tan importante su pulso para cortar el cabello como su paciencia para absorber la catarsis de los clientes. “Acá te cuentan todos sus dramas”, cuenta Laura, quien además de peluquera estudia psicología. Y el complemento parece ideal. Es que los peluqueros no sólo se ocupan de lo que la gente tiene afuera de la cabeza. También de lo que le pasa adentro.

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