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Portada  |  08 agosto 2019

Contratado por un día: Roberto Funes Ugarte se prueba como verdulero

El consumo per cápita de frutas y verduras en nuestro país es de 73 kilos por año, la mitad de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud para prevenir enfermedades.

De madrugada, mientras la mayoría duerme apaciblemente en su casa, ellos trabajan más que nunca. No importa si hace frío, calor o diluvia. Recorren puestos y puestos de los grandes mercados de aprovisionamiento para comprar la fruta y la verdura que a la mañana siguiente venderán al público en sus locales.

Así de sacrificada es la vida de los verduleros, un clásico de los comercios barriales. Y en una nueva edición de Contratado por un día, Roberto Funes Ugarte lo experimentó en carne propia.

Para eso se sumó al plantel de empleados de Mario, dueño de una verdulería de Villa del Parque, quien, al menos tres veces por semana, a la una de la madrugada sale con su camión rumbo al Mercado Central o al de Tres de Febrero, donde pasa largas horas comprando al por mayor la mercadería que después ofrece a sus clientes.

Hijo de verdulero, Mario empezó en el rubro cuando tenía apenas nueve años. Y nunca lo dejó ni lo piensa dejar. Tanto que recibió su cumpleaños número 60 en la verdulería, preparándose para salir al mercado y después de haber dormido apenas dos horas cubierto con una frazada en el asiento de su camión.

“La atención al público es hasta las 9 de la noche, pero la verdulería no la cierro nunca. Los únicos dos días del año que se cierra es el 1 de enero y el 25 de diciembre”, cuenta Mario mientras Luis, uno de sus empleados que por las noches oficia de sereno, asiente.

En el mercado deben seleccionar la fruta y la verdura, negociar con los puesteros y con los changarines para después cargar y descargar kilos y kilos de mercadería con la fuerza de sus brazos y el soporte de sus espaldas.

En un sector donde predomina la informalidad –los empleados cobran, en promedio, 18 mil pesos por mes y en el 80% de los casos no están registrados- la mayoría de las verdulerías son atendidas solo por sus propios dueños.

El consumo per cápita de frutas y verduras en nuestro país es de 73 kilos por año, la mitad de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud para prevenir enfermedades. Y la naranja es la fruta que más se vende –por persona se consumen 15 kilos al año- seguida por la manzana, la banana y la mandarina.

Las verdulerías son, después de los kioscos, los comercios que más abundan. Solo en la ciudad de Buenos Aires hay registradas 10.600, de acuerdo con la base de datos de la Agencia Gubernamental de Control.

Y las de barrio son las que más clientes reciben. Ahí es donde realizan sus compras el 67% de los porteños, según reveló un estudio de la Dirección General de Desarrollo Saludable. Y el 60% también demuestra una gran fidelidad: siempre va a la misma.

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