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Informes Especiales

Portada  |  20 junio 2019

Contratado por un día: Roberto Funes Ugarte se prueba como obrero sanitario

No sólo tuvo que reparar una cisterna, sino que además cambió, a dos metros de profundidad, una válvula de más de 100 años.

Son la contracara de los bomberos. Su enemigo no es el fuego. Es el agua. Son los integrantes de las cuadrillas de la empresa Aysa que a diario deben salir a atender emergencias para restablecer el servicio, cambiar caños o válvulas y reparar pérdidas, entre otras cosas.

Y en una nueva entrega de Contratado por un día, Roberto Funes Ugarte fue uno más de ellos. No sólo tuvo que reparar una cisterna, que son las bocas que hay en las calles para que los bomberos puedan tener una fuente de agua en caso de incendio, sino que además cambió, a dos metros de profundidad, una válvula de más de 100 años.

El trabajo es arduo por la fuerza que exige y también por la cantidad. Solo en la Ciudad de Buenos Aires se reciben 125 mil reclamos por año, lo que da un promedio de 342 por día. El 60% es por problemas con el agua corriente y el 40% restante relacionado con la red de cloacas.

En total hay cuatro mil kilómetros de caños subterráneos a través de los cuales se transporta el agua a cada uno de los hogares de la ciudad, la misma distancia que separa a la provincia de Jujuy de la de Tierra del Fuego.

Cada día, la planta depuradora de la empresa procesa 5.362.652 metros cúbicos de agua para abastecer a 13.946.298 habitantes distribuidos entre la ciudad de Buenos Aires y 25 partidos de la provincia.

Para atender semejante demanda 17 mil operarios recorren las calles, la mayoría de los cuales son hijos o nietos de ex empleados de la antigua Obras Sanitarias. Es una tradición se va pasando de generación en generación.

Están encuadrados dentro del Sindicato Gran Buenos Aires de Obras Sanitarias y perciben un sueldo promedio de unos 25 mil pesos. Y si bien no es un trabajo de alto riesgo, tiene sus dificultades y sacrificios. Lo más difícil es cuando deben sumergirse en el agua para arreglar los caños o cambiar una válvula bajo tierra.

Y además cumplen una función clave para la sociedad. Son quienes cuidan el agua que consumimos cada día cuando abrimos una canilla. Ese bien tan preciado sin el cual no existiría ni más ni menos que la vida.

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