*

Portada Informes Especiales  |  07 noviembre 2018

¿Cuántos usuarios legítimos de armas de fuego hay en el país?

Luego de la polémica que desataron los dichos de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, Telefe Noticias se introdujo en el mundo de quienes tienen armas legales.

Texto de Pablo Kuperszmit 

La escena transcurre de noche en una casa completamente a oscuras de Villa Lugano. Alguien grita “acción” y, de inmediato, ingresa un hombre con una pequeña linterna y la réplica de una pistola 9 milímetros. Agazapado, rastrea cada rincón en busca un presunto asaltante. Apenas lo encuentra, le apunta con el arma y le da la voz de alto.

“¡Excelente! ¡Excelente!”, lo felicita Mario Barrionuevo. Lo suyo no es el cine ni la secuencia es parte de una película. Está mucho más cerca de la realidad que de la ficción. Es uno de los tantos ejercicios que, como director de la academia de seguridad personal Comtac Internacional, ordena hacer a sus alumnos en la clase de tiro nocturno.

En medio de la polémica desatada por los dichos de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien sostuvo que “el que quiera estar armado que ande armado”, Telefe Noticias se introdujo en el mundo de quienes tienen armas de fuego legales y, además, hacen cursos para saber utilizarlas.

Entre los asistentes hay miembros de las fuerzas de seguridad, pero también quienes que se dedican a otras profesiones y dicen tener armas por una cuestión de gusto y, sobre todo, porque los hacen sentirse más seguros.

USUARIOS LEGÍTIMOS Y NÚMEROS

Según estadísticas oficiales, en el país hay 1.016.843 legítimos usuarios (personas que cumplen una serie de requisitos legales y reglamentarios) y 1.618.877 armas de fuego registradas en la ANMAC, la Agencia Nacional de Materiales Controlados.

En la vereda de enfrente se ubican los que bregan por el desarme de la población civil. Para eso esgrimen un informe que la Corte Suprema de Justicia realizó en 2015 en la Ciudad de Buenos Aires y, según el cual, el 52% de las muertes producidas por disparos de arma de fuego fueron producto de disputas entre personas del mismo núcleo familiar o conocidas entre sí.

La primera parte del curso que dicta Barrionuevo se desarrolla en una la sede de la academia, donde, apenas llegan, a los alumnos los recibe una mesa repleta de armas. Hay pistolas, revólveres y escopetas de todo tipo, pero con un elemento añadido: una linterna.

“La idea es que si es de noche y a uno le entran a robar a su casa no necesite prender la luz. Mientras porta el arma se alumbra con la linterna”, explica Barrionuevo mientras proyecta imágenes sobre una pantalla para explicar las distintas técnicas de disparo.

Una vez terminada la parte teórica, la noche continúa en el polígono “.45”, ubicado en la sede del club Los Andes, en Lomas de Zamora, donde los alumnos deberán poner a prueba su habilidad para el tiro en medio de la oscuridad.

Yanina es la única mujer del curso. Tiene una pistola que compró “por un tema se seguridad". "Una no quisiera tener que usarla nunca, pero si tu vida está en peligro no te queda otra”, cuenta.

Ella comparte la postura de quienes defienden el derecho a que “cualquier persona pueda tener un arma, como sucede en Estados Unidos”.

Durante más de una hora el polígono se convertirá en un verdadero “campo de batalla”. Los alumnos deberán someterse a todo tipo de pruebas para disparar sus armas y acertar en el blanco en medio de la oscuridad y otras adversidades.

Cuando la clase termina, un fuerte olor a pólvora flota en el aire. Barrionuevo lo disfruta. “Para mí es Chanel N°5”, comenta. Y se ríe.

Comentarios