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He Sobrevivido

Portada  |  17 julio 2020

He sobrevivido: “El plasma me salvó la vida”, la historia de Cristina

Cristina Domínguez tiene 65 años y vive en Salto, Provincia de Buenos Aires. Contrajo COVID-19 junto con otros 13 miembros de su familia, incluidos algunos de sus hermanos, de sus hijos y hasta su nieta más chica de tan sólo 5 años.

Los Domínguez fueron los primeros contagiados en la ciudad, donde sus propios vecinos los discriminaron. El plasma, asegura ella, le salvó la vida.

Cristina nació en Villaguay, Entre Ríos, sin embargo cuando tenía 9 meses su familia se mudó primero a Arrecifes, donde se instalaron un tiempo y luego a Salto, ciudad en la que todavía vive. Allí conoció a Ruben, con quien tuvo cuatro hijos: Alejandro, Marcelo, Walter y Florencia.

En el año 1990 Cristina sufrió el peor de los dolores. Viajaban en familia a una excursión a la República de los Niños en La Plata, cuando tuvieron un accidente en la ruta en el que murió Marcelo, de entonces 12 años. Cuando lo cuenta los ojos se le llenan de lágrimas, a 30 años de aquel día fatal. “Eso no se olvida jamás. Eso no se supera nunca”, dice.

Un año más tarde murió la mamá de Cristina. Está convencida de que fue el dolor que le causó la muerte de Marcelo, lo que la hizo enfermarse del cáncer que la consumió en muy poco tiempo. En ese momento, cuando más lo necesitaba, llegó a su vida Florencia, su hija más chica, que hoy tiene 26 años. Una luz al final del túnel.

Cristina cree que fue uno de sus hermanos quien contrajo el virus y contagió al resto de sus familiares, 14 en total. Fueron los primeros infectados con coronavirus de Salto. Tras conocerse la noticia ocurrió algo inesperado: sufrieron ataques de sus vecinos, a los que el miedo los hizo reaccionar de la peore manera.

“Un viernes nos dan el diagnóstico y el pueblo se enojó. Fueron a lo de mi hermano y querían tirar piedras a la quinta”, cuenta Cristina sobre la reacción de Salto. “No leas el Facebook”, le recomendaron sus amigas. Puertas adentro la preocupación crecía, especialmente por los positivos de su nieta más chica, de sólo 5 años, y de una de sus nueras embarazada.

Cristina estuvo 14 días internada y recuerda que los peores fueron los primeros, cuando una pulmonía agravó su cuadro y antes de que le hicieran el tratamiento con plasma.

“El plasma me salvó la vida”, asegura. Ese proceso, que ella pensó era exclusivo para unos pocos privilegiados, fue clave para su recuperación y para convertirse en una sobreviviente.

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