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Portada  |  23 mayo 2018

Los perros radiactivos de Chernobyl encontraron nuevo hogar

En esta evacuación apresurada no se les permito llevarse a sus mascotas y todos los animales domésticos fueron abandonados a su suerte en esa zona radiactiva.

La madrugada del 26 de abril de 1986 el reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl sufrió una explosión catastrófica. 120 mil personas de casi 200 ciudades y comunidades a su alrededor fueron evacuadas. Las autoridades les dijeron a los desplazados que solo se irían unos días pero la realidad fue que nunca más podrían volver a sus hogares.

En esta evacuación apresurada no se les permito llevarse a sus mascotas y todos los animales domésticos fueron abandonados a su suerte en esa zona radiactiva.

Mientras que nadie ha vivido dentro de la zona de exclusión de 30 kilómetros durante 32 años, unas 3.500 personas se desplazan diariamente a trabajar en la planta nuclear. Los descendientes de estas mascotas, de las cuales hay más de 900 perros callejeros, viven en la planta nuclear de Chernóbil y en sus alrededores, expulsados del bosque cercano por lobos, y atraídos por la basuras y los desechos arrojados por los trabajadores.

Algunos de estos trabajadores alimentan a los perros y a menudo les permiten entrar a la planta durante el frío invierno de Ucrania.

Después de décadas viviendo en la zona como perros callejeros, el año pasado comenzaron a recibir tratamiento en estaciones veterinarias establecidas por Clean Futures Fund (CFF), una organización sin ánimo de lucro que trabaja en regiones afectadas por contaminación industrial.

Ahora, unos 200 perros, descendientes de los canes abandonados, serán adoptados en EE.UU. gracias al programa ‘Los perros de Chernóbil’ puesto en marcha por CFF. Doce cachorros ya fueron recogidos para viajar a territorio estadounidense en junio.

Este proyecto comenzó en 2017 y durará 5 años. Durante su transcurso los organizadores planean disminuir la población de perros callejeros en la zona de construcción del Nuevo Sarcófago Seguro y crear un ambiente sano para los empleados de la planta.

Según comentó el cofundador del proyecto, Lucas Hicson, los cachorros pasarán 45 días en cuarentena, período en el cual se les realizará un control dosimétrico. Si reciben un certificado de buena salud, Hicson anuncia que serán llevarlos a los EE. UU. antes de julio. 

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