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Portada  |  12 agosto 2019

Crearon un casco eléctrico que reduce el déficit de atención con descargas

Un casco desarrollado en la ciudad israelí de Haifa podría marcar un hito en el tratamiento del trastorno por déficit de atención: en lugar de tratar esta enfermedad con medicación lo hace a través de descargas eléctricas que consiguen reducir los síntomas del trastorno.

"Creemos que nuestra solución afectará a todo el mundo y no solo a las personas que sufren el trastorno por déficit de atención (TDA)", explicó Rami Shacour, cofundador y CEO de Innosphere, la empresa que desarrolló el casco eléctrico.

Esto es porque el TDA "afecta no sólo a los chicos mismos sino a toda la sociedad", incluyendo a los padres, que sufren al no poder ayudar a sus hijos mientras son testigos de los efectos negativos de la medicación, que puede provocar depresión y problemas alimenticios.

El dispositivo que han creado, con forma de casco, se coloca en la parte superior de la cabeza y envía cargas eléctricas a regiones específicas del cerebro relacionadas con el TDA. El paciente debe utilizarlo 20 minutos diarios durante 10 o 15 días consecutivos, tras los cuales sus desarrolladores prometen un efecto duradero.

Una característica del tratamiento, y que lo diferencia de la medicación utilizada actualmente, es la Inteligencia Artificial que utiliza para personalizarlo de acuerdo a los síntomas de cada paciente.

"Está científicamente comprobado que las regiones del cerebro involucradas en el TDA sufren de una reducción de actividad neuronal", según Shacour, quien añade que el método de estimulación eléctrica no invasiva permite mejorar la actividad neuronal en esas regiones.

Los ensayos clínicos obtuvieron resultados prometedores, incluyendo un éxito del 50% en la reducción de síntomas entre los 100 niños de entre siete y doce años que utilizaron el dispositivo durante 10 días, según un comunicado de la Oficina de Prensa del Gobierno israelí.

Además, se obtuvieron resultados alentadores en un ensayo en el hospital King's College de Londres y actualmente se están realizando nuevos estudios en hospitales en Israel, Alemania e Italia.

Por el momento, proyectan el año 2022 para el lanzamiento del dispositivo, que está en vías de obtener las aprobaciones necesarias para ser comercializado en Estados Unidos y Europa.

Inicialmente será utilizado por médicos, pediatras y psicólogos; y se prevé que más adelante sean los padres quienes supervisen su uso en el hogar.

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