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Clima, naturaleza y medio ambiente

Portada  |  20 noviembre 2020

Declaran al caracol gigante africano como "especie exótica invasora" y dañino para la salud

El caracol "Achatina fulica", originario del este de África, se introdujo en América, Asia, Oceanía y Europa a causa de la acción del hombre quien facilitó su rápida dispersión, fundamentalmente para su cría como alimento.

El Ministerio de Ambiente declaró el jueves al caracol gigante africano, focalizado en las provincias de Misiones y Corrientes, como dañino y perjudicial para la conservación de la biodiversidad, las actividades productivas y la salud humana por ser una especie exótica invasora y hospedadora de ciertos tipos de gusanos, potenciales causantes de enfermedades zoonóticas.

Por ello, diseñará un plan para la prevención, erradicación y control de este molusco para lo cual conformará un grupo de trabajo junto a Parques Nacionales, el Senasa, el Instituto de Medicina Tropical y autoridades provinciales, detalló la cartera.

El caracol "Achatina fulica", originario del este de África, se introdujo en América, Asia, Oceanía y Europa a causa de la acción del hombre quien facilitó su rápida dispersión, fundamentalmente para su cría como alimento.

La dispersión también se debió al traslado involuntario adherido a vehículos y a camiones usados en cosechas, a su uso como carnada, al comercio de plantas en macetas, donde se alojan los huevos, y a su tráfico como mascota.

En Argentina, el caracol gigante africano fue registrado por primera vez en 2010 en Puerto Iguazú, Misiones, y años más tarde fue detectado en la ciudad de Corrientes, siendo éstos los únicos dos focos reconocidos hasta el momento.

Las especies exóticas invasoras son animales, plantas o microorganismos que, al haber sido trasladados más allá de sus límites naturales de distribución, consiguen establecerse y avanzar en los nuevos ambientes donde han sido introducidos.

Esto genera impactos severos sobre la diversidad biológica, la cultura, la economía y la salud pública.

La cartera explicó que el caracol gigante africano se desplaza y coloniza el hábitat de moluscos nativos, que deben ser preservados para mantener la biodiversidad y la sustentabilidad del ecosistema.

Y que además del impacto que puede ocasionar sobre la agricultura y la fauna de caracoles de la zona, también puede transmitir parásitos perjudiciales para la salud humana y la de otros animales.

Dichos parásitos están presentes en la baba del caracol y pueden contaminar frutas y verduras, que en el caso de no ser lavadas correctamente pueden causar enfermedades de origen zoonótico a las personas.

La Resolución 417/2020, publicada ayer en el Boletín Oficial, prohíbe la importación, el tránsito interjurisdiccional, la cría y el comercio en jurisdicción federal de animales vivos, productos o subproductos de este caracol.

La medida también establece adoptar las acciones y protocolos elaborados a partir de un proyecto piloto desarrollado con la especie en la provincia de Misiones.

Fuente: Télam

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