*

Actualidad

Portada  |  16 septiembre 2020

Por primera vez en su historia, Acindar cuenta con mujeres en su planta productiva

Jimena, Cecilia y Eliana se desempeñan en el área de trefilado de la empresa metalúrgica de Villa Constitución.

Jimena Quevedo tiene 35 años, vive en Villa Constitución y es técnica en seguridad e higiene industrial, profesión que ejerció durante 12 años en el rubro metalúrgico. Hoy es una de las tres mujeres, junto con Cecilia Pérez Urquiza y Eliana Palavecino, que por primera vez en su historia la empresa Acindar emplea en forma directa para su planta de producción.

Con ellas, la histórica fábrica que explota y administra la compañía ArcerolMittal dio un paso adelante hacia la igualdad en el ámbito laboral, en un rubro tradicionalmente masculino.

El avance tecnológico, la incorporación de nueva maquinaria, la automatización de los procesos productivos y la capacitación permitieron este cambio de paradigma, con el que la firma internacional busca replicar la experiencia de sus plantas en Brasil, donde el personal femenino ya estaba incorporado.

Para estas primeras mujeres que desarrollan sus actividades en el sector "trefilación", trabajar en la planta es un desafío y al mismo tiempo un reconocimiento que la misma compañía difunde como un logro. Tanto que las tres aparecen en un video institucional que difundió ArcerolMittal con el lema “Mujeres protagonistas”.

El derrotero que las llevó a incorporarse a la planta que durante 75 años sólo había tomado varones fue diferente. En el caso de Jimena, ella venía ejerciendo su profesión hace 12 años dentro de Acindar, pero para una empresa contratista. Siempre le había atraído el proceso productivo y un día escuchó que la empresa estaba dispuesta a contratar personal femenino, siguiendo la experiencia brasileña. “Empecé a golpear puertas hasta que conseguí que me hicieran una entrevista. Así me tomaron”.

Si bien entrar a la planta como operaria fue un salto cualitativo, esta trabajadora ya estaba familiarizada con los procesos por la tarea que venía ejerciendo en el mismo lugar. Para las otras chicas fue algo más novedoso, y el ingreso se dio a partir de una convocatoria que realizó la firma. Presentaron sus curriculum y fueron tomadas.

La trefilación es un proceso que se realiza en frío y consiste en reducir de sección (tamaño) un alambre con el uso de una máquina especial. “Viene el alambrón de los laminadores y la máquina lo lleva a la medida que requiere el proveedor, ya sea para el campo o la construcción” sintetiza Jimena lo que es su trabajo cotidiano. Ella fue protagonista de otro video que realizó ArcelolMittal por ser la primera trefiladora. “Es interesante, porque podés avanzar hacia máquinas más complejas a medida que la gente se retira”, comenta.

Si bien está feliz por la posibilidad que le brindó la firma, insiste con que para ella “no fue una novedad”. Es que “ya venía trabajando en planta. Mi fuerte siempre fue la acería, pero al ser una contratista andaba por toda la planta, conozco los laminadores y el trabajo con alambre. Al tener experiencia por ser técnica, me llamó mucho la atención la producción”, confiesa.

Jimena cuenta también que la planta siempre fue vista como un sector para los hombres, “más en la época de mi abuelo, cuando los trabajos eran más pesados. Ahora está todo más sistematizado, se agregaron máquinas nuevas. Hoy el que hace fuerza es el que quiere”, dice. Y explica que también incide mucho la capacitación, porque “no se trata de hacer fuerza, sino de cómo hacerla, ya que la fuerza mal aplicada puede lesionar a cualquiera”.

Las otras chicas no habían tenido experiencia en la planta. Eliana Palavecino tiene 29 años y siempre se postuló para trabajar en fábricas. “Me encanta todo lo que sea herramientas y procesos industriales. Es una experiencia hermosa”, cuenta a la cámara en el video elaborado por la compañía. “Fue un proceso que generó muchos nervios y ansiedades. Nos hablábamos con mis compañeras todo el tiempo para ver si nos habían llamado y preguntándonos si nos llamarían”, añadió.

La trefiladora confiesa que cuando llegó a Acindar le pareció “una ciudad. Esto es enorme, nunca me imaginé encontrarme con algo así. Me hicieron una presentación con los compañeros de turno. Me sentí muy cómoda, tenemos una relación muy linda, de confianza, de respeto. Aquí se puede crecer, si le ponés ganas, podés lograrlo”, asegura.

Con 24 años, Cecilia Pérez Urquiza es la menor del trío. Nació en Entre Ríos y es técnica en electromecánica y refrigeración. Vive en Rosario, donde estudia Ingeniería Mecánica en la sede local de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Siempre quiso desenvolverse en producción. “Ya me venía postulando hacía un montón para trabajar en la parte metalúrgica como operaria. Cuando nos llamaron me puse súper feliz, nos llevaron a recorrer el puesto en el que íbamos a trabajar. Inmediatamente nos aceptaron”, cuenta.

Ninguna de las tres tiene hijos. Pero Jimena asegura que, si bien esa fue una pregunta que se les formuló en la entrevista laboral, “no era un condicionante para entrar”.

Igualmente, hay algo que es concreto: las tres trabajan en horario rotativo semanal cubriendo los turnos mañana, tarde y noche, lo cual implica una particular contracción al trabajo. Siempre lo hacen juntas en el mismo turno, de lunes a viernes cuando les toca de tarde o noche, y los sábados, cuando lo hacen por la mañana.

Acindar es una de las siderúrgicas más grandes e importantes del país. Fue fundada en 1942 y hoy está en manos de ArcelolMittal, la mayor compañía siderúrgica mundial, con una plantilla de casi 200 mil trabajadores en más de 60 países, y que emplea en la planta a más de 1.700 operarios afiliados a la Unión Obrera Metalúrgica.

La empresa siempre contrató a mujeres, pero no en producción, sino en labores administrativas, de seguridad, en las áreas de sistemas y hasta ingenieras. Pero nunca operarias de planta. La incorporación de Jimena, Cecilia y Eliana sienta un precedente importantísimo para la igualdad laboral en el sector. Para Jimena, “el mayor desafío que tenemos las mujeres es darnos cuenta de que somos iguales. El trabajo no tiene género”. Y esto recién empieza.

Fuente: Diario La Capital de Rosario

Comentarios