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Portada  |  20 septiembre 2019

La joven que fue secuestrada por narcos y se reencontró con su madre 24 años después

Se trata de María Fernanda Aragunde. “Fue un ajuste narco entre mi abuelo paterno y las personas que me secuestraron”, contó la joven.

Fue secuestrada por narcos cuando tenía 4 años, en un jardín de infantes de Marcos Paz. El caso ocurrió en 1995 y llegó a todas las tapas de los diarios de ese momento. 

Ahora, 24 años después, se reencontró con su madre que la buscaba por las redes sociales.

Se trata de María Fernanda Aragunde. “Fue un ajuste narco entre mi abuelo paterno y las personas que me secuestraron”, contó la joven.

Actualmente vive en Rosario y se decidió a contar su historia porque sus apropiadores la “están amenazando” y, según confesó en el programa rosario El Tres, tiene “mucho miedo”.

A María Fernanda, primero la buscó la policía sin buenos resultados. Luego el caso llegó a Missing Children y también a Facebook, donde la madre biológica de la joven, posteó una video en el que cuenta su historia y pide información sobre el paradero de su hija.

"Hola hija, quiero que sepas que te sigo buscando,te arrebataron de mi vida cuando tenías 4 años, ahora tenés 28,naciste el 4 de enero de 1991 en el hospital Vélez Sarsfield, tal vez te sientas identificada con la foto que voy a poner, te pareces mucho a mí, y a tus tíos", le habla la mamá en el video que publicó en las redes sociales con la esperanza de dar con María Fernanda.

"Tu nombre verdadero es Marina Fernanda Aragunde,te decían Culi,ese era tu apodo,y tú tía Andrea es tu madrina,le decías Andy,tu papá se llama Fernando,tu abuelo paterno Horacio,tu abuela materna Elsa, pero le decías Mecha y tú abuelo materno Jorge,le pido a Dios que me estés buscando,y que tengas recuerdos, porque es imposible que te olvides,eras muy despierta,y tenías mucha memoria", añade.

Lo cierto es que el mensaje fue efectivo porque la joven, que vive en la ciudad de Rosario se contactó con su madre biológica.

"La primera vez que la vi fue demasiado fuerte, estaba sentada en bulevar Oroño frente al instituto y la vi venir caminando y es como que se te completa el alma y son recuerdos que te vienen los recuerdos", relató la joven, y agregó: "No me acordaba de ella, se me venían formas de los cuerpos pero no las caras, pero sí la reconocí cuando le vi las manos, el roce de la piel, fue muy fuerte".

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