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Portada  |  29 octubre 2020

Cuarentena: un balance del aislamiento

Quizás sea recordado como “aquel invierno en el que más estuvimos en casa con el alcohol en gel y tapabocas como aliados” para darle batalla a la pandemia. Transformar en positivo una experiencia inédita para todos, es lo que trata de hacer la autora en esta columna.

Por Adriana Sandro*

Mientras ordenada la ropa de invierno y guardaba el acolchado dentro de una bolsa días atrás, entendí que se nos estaba yendo un invierno especial, que quizás sea recordado como aquel invierno en el que más estuvimos en casa con el alcohol en gel y tapabocas como aliados para darle batalla a la pandemia de coronavirus.

Escuela virtual

Este invierno que aprendimos a transitar sonriendo con los ojos, sintiendo a la distancia, empatizando con profesiones que ni imaginábamos tener que desarrollar: ser un equipo con los maestros de nuestros hijos, convertirnos en su mano derecha para que la educación pueda seguir, aunque sea a distancia y por computadora. Las ya famosas clases de Zoom.

Así, Laura Lorenzo, docente del Instituto Cristo Maestro de la ciudad de Buenos Aires, explicó al diario La Nación que decidieron hacer reuniones virtuales más allá de las clases porque necesitaban comunicarse con las familias: "Queríamos conocer su situación personal. Si nos podemos reunir con los alumnos de esta manera, también podíamos hacerlo con sus padres. Es importante sostener un diálogo entre la familia y la escuela".

Nuevas habilidades

Muchas personas aprovecharon la conectividad de sus hogares para adquirir nuevos conocimientos -que en algunos casos representó una conversión laboral con una retribución económica-, hacer gimnasia, aprender alguna terapia o simplemente disfrutar de la literatura, la música, el cine o el arte.

El Centro Universitario de Idiomas (CUI) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) comenzó a dar clases virtuales en lengua de señas destinado al 8,3% de la población que tiene discapacidad auditiva teniendo en cuenta que el 90% de ellas conviven con otras personas que no usan este sistema de comunicación. En el contexto de pandemia "es importante que docentes, personas del ámbito de la salud, de la educación, de organismos públicos entre otros ámbitos, conozcan la lengua que es visual gestual espacial con su gramática y cultura propias", dijo el titular del CUI, Roberto Villarruel. Desde la Facultad de Agronomía de la UBA, observaron que el aislamiento a causa de la pandemia de coronavirus incrementó la demanda de cursos y profesionales de jardinería a raíz de que esta actividad contribuye a "sobrellevar el encierro, calmar la ansiedad y disminuir el estrés".

Cocinar caserito

Este invierno aprendimos a cocinar más, buscar recetas y hacerlas en familia para pasar el tiempo. Tiempo que ganamos porque dejamos de gastarlo en horas de viaje o salimos simplemente a pasear por nuestro barrio. 

“Encerrado en casa, Fausto Nutkiewicz Bosch decidió hacer de la cocina su gran vía de escape y un plan perfecto para estimular a su hijo León, de 5 años, con nuevos sabores, en preparaciones con mucho ajo, jengibre, limón y aceite de sésamo. Cocinó un ratatouille, con la receta original, como el de la película, y muchos platos de esos difíciles, que bautiza con nombres de zombis y monstruos para que sean más tentadores”, publicó La Nación.

Abrazar, sentir, amar

Este invierno se nos va, pero deja tantas huellas como esperanzas de entender que a veces cuando se quiere y extraña, la distancia no aplaca el amor, sino que lo enciende. Pudimos explotar al máximo nuestra creatividad y encontrar la vuelta para darnos ese abrazo tan esperado.

Justamente los abrazos a través de un panel plástico catapultaron a la fama a un geriátrico de Tandil. “Surgió porque había una abuela que no comía, otra sentía que le pasaba algo a su hijo, a la noche nos decían que iban a morirse sin un abrazo de su familia”, contó Anahí Soulié, enfermera del geriátrico, a Telefe Noticias.

En Mendoza también los adultos mayores lograron abrazar a sus familiares con ese invento. Y las experiencias se replicaron en otras instituciones. El ser humano se adapta a lo que le toca vivir. Y si lo hace con una mirada positiva es más fácil el proceso de adaptación. 

Cuántas esperanzas.
Cuántas historias.
Cuántas pérdidas.
Tanto extrañamos.
Tanto aprendimos.

Adriana Sandro es periodista en Telefe Noticias y Lic. en Psicología - MN 53315 

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