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Portada Internacionales  |  15 julio 2017

Relato desgarrador: una mujer confesó que el ISIS paga "30 mil dólares por las mujeres vírgenes"

“Si las mujeres violaban el código de conducta de los yihadistas, las mujeres de guardia las encerraban en instalaciones de detención, donde se quedaban privadas de ayuda o asistencia básica, incluso si daban a luz“, confesó Khadija.

Khadija llegó a Siria proveniente de Túnez junto a su marido para vivir bajo la ley islámica, sin embargo ubicados en Raga (la autoproclamada capital del Estado Islámico), encontró una realidad llena de brutalidad.

“Les aconsejo que no crean a aquellos que dicen que el EI es un Estado Islámico que predica el islam, la sharía y vive en conformidad a las enseñanzas del profeta Mahoma y el Corán (…) Decapitan a cualquiera que se manifieste en su contra y la gente no sabe cuándo va a suceder esto“, comentó la mujer en exclusiva a Actualidad RT.

Si bien logró escapar de Raqa con su marido para dirigirse a la zona sur, específicamente a la ciudad siria de Al Mayadeen, y luego a Turquía, presenció una serie de barbaridades en contra de mujeres y niños, quienes sufrían un serie de enfermedades y no podían recibir tratamiento médico.

“Si las mujeres violaban el código de conducta de los yihadistas, las mujeres de guardia las encerraban en instalaciones de detención, donde se quedaban privadas de ayuda o asistencia básica, incluso si daban a luz“, confesó Khadija.

La mujer narra que una madre estaba dando a luz en una de esas instalaciones y murió por hemorragia después que la supervisor del lugar le negara ayuda.

Entre otra de las escenas que recuerda está la de una mujer incapacitada después de que le negaran asistencia médica cuando se le estaba pudriendo la pierna.

Para “fortuna” de algunas el trato con las casadas era distinto ya que si sus esposos fallecían estas se casaban automáticamente con otro, en tanto con las esclavas sexuales se podía hacer lo que ellos quisieran desde venderlas a regalarlas.

Por su parte Nur al Khouda, una libanesa de 20 años que acabó en Siria por la influencia de su esposo, quien la convenció de que “ahí no había nada malo” para unirse a un grupo salafita bajo influencia de la ideología del EI, confirmó a Actualidad RT que la venta de esclavas es un gran negocio para los terroristas.

“Prestaban mucha atención al aspecto de las mujeres. Les compraban cosmética para venderlas por 15 mil dólares. Las vírgenes costaban 30.000 dólares”, reveló la joven que presencio el momento en que los terroristas vendieron a una niña de 10 años por 10 mil dólares.