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Portada Internacionales  |  13 marzo 2018

La madrastra confesó que mató a Gabriel con un hacha y luego lo asfixió

La mujer contó que golpeó al pequeño con un hacha y luego lo asfixió con sus propias manos tapándole la nariz y la boca. Todo ocurrió en la finca familiar de Rodalquilar, a menos de cinco kilómetros de la casa de su abuela en Las Hortichuelas. El cuerpo del pequeño tenía un golpe en la cabeza.

Ana Julia Quezada confesó después de dos días detenida que mató al pequeño Gabriel Cruz, hijo de su pareja, el día en que desapareció y ha dado detalles de la mecánica del crimen que se corresponden con los resultados preliminares de la autopsia.

La mujer contó que golpeó al pequeño con un hacha y luego lo asfixió con sus propias manos tapándole la nariz y la boca. Todo ocurrió en la finca familiar de Rodalquilar, a menos de cinco kilómetros de la casa de su abuela en Las Hortichuelas. El cuerpo del pequeño tenía un golpe en la cabeza.

La confesión de la autora de la muerte de Gabriel también ha permitido localizar la ropa que vestía el niño el día de la desaparición. Ana Julia Quezada confesó que las había arrojado a un contenedor. Las prendas serán enviadas al laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil para su análisis. No ha trascendido por el momento cuándo arrojó esas prendas.

Quezada para sorpresa de los investigadores también ha tratado de justicarse alegando que lo hizo porque el pequeño, de solo ocho años, la atacó a ella, una mujer hecha y derecha de 43 años. La detenida, en presencia de su defensa ha explicado pormenores del crimen durante más de una hora y media, según fuentes del caso y ha contado también que desnudó al crío y tiró sus ropas a una zona que habría marcado y hacia la que ya se han dirigido los investigadores. Quezada ha admitido que cometió el crimen sin ayuda de nadie, sin colaboradores, y que dejó el cuerpo en la finca hasta el domingo cuando lo metió en el maletero de su coche.



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