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Portada Internacionales  |  16 junio 2017

Entrevista exclusiva con el guionista del Chapo Guzmán: "No hay forma de acabar con el narcotráfico mientras haya mercado"

Telefenoticias.com.ar entrevistó en exclusiva a Alejandro Almazán, periodista y escritor de la serie que se estrena este viernes sobre el capo narco líder del cartel de Sinaloa.

Todos conocen la descabellada historia del túnel de un kilómetro y medio por el que el Chapo Guzmán huyó de un penal de máxima seguridad en julio de 2015. Todos escucharon cuando se fugó por primera vez en 2001 en un carrito de lavandería. Todos vieron la imagen de su última detención. Su cara recorrió los noticieros del mundo. Y con ella, la historia de este capo narco que supo ser el líder del cartel de Sinaloa y también el más buscado. Hoy viernes 16 Netflix estrena la serie sobre su vida y en Telefenoticias.com.ar entrevistamos a su guionista: Alejandro Almazán.

El periodista y escritor mexicano tiene 46 años, ha sido multipremiado por sus diferentes trabajos sobre el crimen organizado y entre sus libros más conocidos está “El más buscado” sobre Joaquín “El Chapo” Guzmán. En la entrevista, Almazán habló de la serie, de su amigo Javier Váldez el periodista asesinado recientemente y de cómo funciona el crimen organizado en México.

 ¿Cómo fue la experiencia de trabajar en la serie del Chapo?

La experiencia ha sido sublime. Tanto que quiero seguir en este mundo de las series. Estoy contento por el estreno de la serie en Netflix, aunque también traigo cierta preocupación: la serie va a despertar muchos muertos.

 ¿Lo conociste al Chapo?

No, no lo conozco personalmente. Me hubiera gustado entrevistarlo y desmitificarlo.

 ¿Quién es el Chapo?

 Un tipo que, al igual que todo narco mexicano, mató, mintió, traicionó y creció gracias a la DEA y al gobierno de mi país. Un tipo que sólo es el operador de los criminales de cuello blanco: políticos, empresarios, banqueros. El Chapo, eso sí, es corresponsable de los miles de muertos y desaparecidos que hay en México. Después de investigar tanto al Chapo, creo que hay capos mexicanos más interesantes que él: me refiero a tipos con nexos con la CIA, DEA, Departamento de Estado gringo, diplomáticos, presidentes, petroleros, traficantes de armas.

 El Chapo está preso en una cárcel de Nueva York. ¿Lo reemplazó alguien?

 El nuevo Chapo se llama Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Su organización ha crecido en el sexenio de Peña Nieto, según reportes periodísticos. Se habla de que el Mencho, como le apodan a Nemesio, no sólo tiene nexos con Peña, sino también con políticos de Jalisco: gobernador, ex gobernadores, alcaldes de la zona metropolitana de Guadalajara, regidores, empresarios.

 Fuiste premiado varias veces por tus coberturas periodísticas sobre el narcotráfico. Tenés varios libros publicados. Y sos uno de los referentes del país sobre este tema. ¿Has tenido contacto con narcotraficantes?

 Para escribir de narco debes acercarte, al menos, a sus pistoleros. Hay que saber moverse en el mundo: jugar limpio, no mentir, no pactar. Preguntar, escribir y punto. Conocer a esa gente no significa que sean tus amigos o que les des las llaves de tu casa. Conozco secuestradores, ladrones de buses, proxenetas… porque el trabajo es ése: contarle/explicarle a la gente por qué nos está llevando el carajo y personas como éstas son un atajo para saberlo.

 ¿Tenés miedo? ¿Te amenazaron?

 ¿Miedo? Siempre. Vives con él. Lo haces tu amigo imaginario. Y debes hacerle caso cuando te jala del cuello y te habla al oído y te dice que no vayas, que no escribas, que hables. Sí, he sufrido amenazas. En 2002 vinieron de un jefe de la policía de Sinaloa, en 2003 fueron unos narcos de Juárez y últimamente me ha amenazado un sobrino de un gobernador, pero a éste no le hago caso: es pura faramalla. Asustado estoy por la serie que escribí sobre el Chapo. Y lo estoy porque no es una serie más de narco. De hecho, podría decir que es un tipo de serie que no ha sido vista. La serie trata dela historia del “narcoestado” mexicano y el Chapo Guzmán sólo es el pretexto para contarla.

 ¿Cómo ha sido tu experiencia como periodista freelance? ¿Es más riesgoso cubrir narcotráfico así?

 Pareciera lógico que como freelance es más riesgoso cubrir narco, pero aunque trabajes en una empresa, ésta no se hace responsable de ti. En México cada día hay un caso distinto en donde la empresa abandona al reportero. Yo mismo he tenido que preguntarles a las empresas en las que he trabajado si tengo o no su respaldo y casi nadie me lo ha brindado.

El 15 de mayo asesinaron a balazos a Javier Valdez, por su trabajo en la cobertura del narcotráfico. ¿Lo conocías? ¿Cómo te impactó su muerte?

Javier era mi hermano grande. MI carnal. Su muerte movió dos centímetros de su lugar a mi cerebro. Estoy encabronado, herido y sacudido. Le estoy escribiendo una carta donde le reclamo: en una novela que escribí hace varios años, Javier me salva y me saca de Culiacán. Ahora yo debo vivir con la culpa por no salvarlo. Ignoro por qué lo mataron. Hay versiones, por supuesto: que habrían sido los hijos del Chapo Guzmán (Javier entrevistó al enemigo de los hijos, Dámaso López); que habría sido el hijo de Dámaso… Yo no descarto que el narco haya puesto la mano de obra y la orden haya sido dada por un político.

Desde la muerte de Javier, un grupo de amigos pensamos que las reglas se han roto de nuevo y que el juego ha subido de grado de dificultad. La muerte de Javier es como un mensaje para que ya no escribamos de narco/política, pero lo vamos a seguir haciendo. Javier decía No al silencio y le vamos a hacer caso.

Desde 2000 hasta la fecha 126 periodistas mexicanos fueron asesinados ¿Cómo se ha ido desarrollando la violencia en México hasta llegar a esto?

 La pregunta es compleja. Quizá no acabaríamos de enumerar las causas políticas, económicas, sociológicas, antropológicas, sicológicas y un largo etcétera, que nos tienen aquí, en esta situación de muertes al por mayor. Así que lo resumo en una frase: México es un “narcoestado” y matar periodistas es una de las tantas formas de las que se mueve el monstruo.

126 periodistas mexicanos fueron asesinados desde 2000 hasta la fecha 

Matan periodistas porque en México puedes matar a quien quieras y no sucede nada. La violencia no llegó apenas a los periodistas: ya estaba aquí; siempre ha existido. Sólo que la última década el Estado ha estado en temporada de cacería y no se ve que habrá veda. Asesinatos ha habido siempre, sólo que en los 90s había cierto “pudor”: el Estado aventaba los cadáveres al mar o los cremaba. Hoy son miles y no se pueden esconder. A muchos los tiran a las puertas de nuestras casas, en nuestros parques, en nuestras plazas públicas, en nuestros puentes peatonales, en nuestras escuelas. A otros los entierran en lotes abandonados (“narcofosas”, les llama el ingenio mexicano), aunque con las lluvias broten los huesos (de ahí que se tenga la creencia de que todo México es una “narcofosa”).

¿Cuáles son las condiciones que tiene un periodista hoy para cubrir narcotráfico? ¿Hay diferencia en hacerlo en una u otra región de México?

Sí, sí hay una diferencia. Yo vivo en la Ciudad de México y acá resulta un poco más cómodo hacer periodismo. Aunque los niveles de violencia en la ciudad son de miedo, no así el riesgo para los periodistas. A mucho periodista citadino se le critica su comodidad para escribir de la violencia sin ensuciarse los zapatos. Es fuera del DF donde el trabajo periodístico es peligroso. En las 31 entidades restantes, los colegas se juegan la vida todos los días. Salen de sus redacciones para enfrentarse a la máquina de matar: policías, militares, narcos, funcionarios públicos, empresarios, partidos políticos… Todos ellos matan porque tienen a las instituciones, y la impunidad, de su lado. En las entidades, los reporteros también sufren los malos salarios, la falta de seguridad social, seguro de vida… Y son a ellos a los que matan como si fueran zancudos. El periodismo mexicano está trabajando desde el infierno y el Diablo lo está disfrutando.

¿Por qué los narco se han vuelto más violentos?

Édgar Valdez Villarreal, alias "La Barbie", el pistolero de todas las confianzas de Arturo Beltrán (uno de los ex líderes del Cártel de Sinaloa) fue enviado a Tamaulipas en 2003. Su misión: arrebatarle la plaza a los Zetas. Y fue "La Barbie" la que inventó la violencia desmedida: videos de torturas y ejecuciones para Youtube. Mas fueron los Zetas los que afinaron el horror: hombres descuartizados por motosierras o decapitaciones en vivo. De México para Youtube. ¿Qué buscaron "La Barbie" y los Zetas, y lo encontraron? El miedo. La gente comenzó a temerle a los narcos. Todos los códigos de honor que existían dentro de la mafia se acabaron cuando el PRI perdió la presidencia en 2000. Y no porque el PRI sea un partido honorable. No. Sino porque el PRI controlaba al crimen (en México, el crimen y la política vienen del mismo vientre). Con la llegada del PAN (Fox y Calderón), quedó claro que los narcos se habían metido hasta la cocina del poder, y que los políticos se habían metido hasta la cocina de la metanfetamina.

 ¿El gobierno mexicano está relacionado con el “narcoestado”?

El gobierno SIEMPRE ha controlado al narco en México. Desde 1938, el narco está en manos del Estado mexicano. Ese año se permitió que Estados Unidos sembrara amapola en Sinaloa (los gringos necesitaban morfina para sus soldados en la II Guerra Mundial). En aquel entonces, militares mexicanos y políticos sinaloenses tuvieron el control del negocio. Hoy lo comparten militares, partidos políticos, empresarios, policías, gobernadores, alcaldes, senadores, diputados, secretarios de Estado y los capos, que son, en el fondo, los operadores del Estado.

¿Y el Poder Judicial?

No hay justicia. Se encierran a chivos expiatorios o a gente pobre que no tiene plata para un abogado. Los homicidios no se esclarecen. Todo delito donde se involucre a un actor político termina en nada.

¿A dónde va el dinero de los narco? ¿Cómo lo lavan?

En México se lava dinero construyendo hoteles, abriendo gasolineras, concesionarias de autos, restaurantes, centros comerciales, invirtiendo en inmobiliarias, en ganadería, inaugurando casas de bolsa, construyendo carreteras, hospitales… Cancún, Puerto Vallarta, Guadalajara, Mazatlán, Culiacán, Tijuana, Juárez, Los Cabos, Ensenada, la Riviera Maya, Laredo, Cuernavaca y puñados de ciudades más han sido construidas con “narcodólares”. Es un país de la doble moral.

¿Hay forma de terminar con el narcotráfico en México?

No, no hay forma de acabar con el narco. Mientras exista mercado, hay demanda.

Por Catalina de Elía @CataDeElia