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Portada Internacionales  |  19 mayo 2017

Alertan que la Antártida se está volviendo cada vez más verde por el cambio climático

El equipo de investigación empleó núcleos de bancos de musgo -que están bien conservados en las condiciones frías de la Antártida- desde un área de aproximadamente 400 millas, y analizaron cinco núcleos de tres sitios.

La vida vegetal en la Antártida crece rápidamente debido al cambio climático, según un equipo de científicos que ha constatado un fuerte aumento en la actividad biológica en los últimos 50 años.

El equipo de investigación empleó núcleos de bancos de musgo -que están bien conservados en las condiciones frías de la Antártida- desde un área de aproximadamente 400 millas, y analizaron cinco núcleos de tres sitios.

"Los aumentos de temperatura durante aproximadamente el último medio siglo en la Península Antártica han tenido un efecto dramático en los bancos de musgo que crecen en la región", subraya el doctor Matt Amesbury, de la Universidad de Exeter. "Si esto continúa, y con cantidades crecientes de tierra libre de hielo por el retiro continuo de los glaciares, la Península Antártica será un lugar mucho más verde en el futuro", augura.

El cambio climático reciente en la Península Antártica está bien documentado, con el calentamiento y otras modificaciones como el aumento de la precipitación y la fuerza del viento. Los registros meteorológicos comenzaron en su mayor parte en la década de 1950, pero los registros biológicos conservados en núcleos de bancos de musgo pueden proporcionar un contexto a más largo plazo sobre el cambio climático.

Los científicos analizaron los datos de los últimos 150 años y encontraron evidencia clara de 'puntos de cambio' -puntos en el tiempo después de los cuales la actividad biológica se incrementó claramente- en el último medio siglo.

El mismo grupo de investigadores publicó un estudio centrado en un sitio en 2013 y la nueva investigación confirma que su hallazgo sin precedentes puede aplicarse a una región mucho más grande. La vida vegetal sólo existe en alrededor del 0,3 por ciento de la Antártida, pero los resultados proporcionan una manera de medir la extensión y los efectos del calentamiento en el continente.