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Portada Informes Especiales  |  14 julio 2017

De Irán a Fuerte Apache: la vida en fotos

El fotorreportero de guerra iraní Reza Deghati, invitado por la Universidad Tres de Febrero, dicta un taller de fotografía a jóvenes de Fuerte Apache. El objetivo final es la exposición de sus fotos en la Bienal Sur, un ambicioso proyecto que une a 35 ciudades de 15 países distintos a través del arte.

Cae el sol en Fuerte Apache y un grupo de chicos apura su paso para aprovechar la luz. Tienen entre 12 y 19 años y caminan con sus cámaras entre los bloques de cemento descarados buscando contar su historia en el barrio. Cada rincón cuenta. Algunos se detienen a sacarle fotos a lugares por donde pasan todos los días. Otros a momentos y situaciones. Todo vale. Lo que vale es su mirada sobre su propia vida.

En el recorrido los acompañan sus tutores, cuatro jóvenes fotógrafos que los guían con consignas y técnicas cada semana. Pero su profesor es el reconocido fotorreportero de guerra iraní Reza Deghati que vino al país invitado por la Universidad Tres de Febrero especialmente para dictar este especial taller de fotografía.

El objetivo final es la exposición de estas fotos en la Bienal Sur, un ambicioso proyecto que une a 35 ciudades de 15 países distintos a través del arte.

"No los estoy entrenando como fotógrafos o como fotoperiodistas sino que les estoy diciendo cómo pueden expresarse. Como una lapicera, usen su lapicera y escriban sus historias. Lo que dicte su corazón", explica Deghati.

Este fotógrafo iraní retrató la violencia y también la sufrió en carne propia. En los años 70 fue encarcelado y torturado en su país después de que sus imágenes sobre las desigualdades sociales y la represión del régimen del último sha de Persia Reza Pahlevi recorrieran el mundo.

Reza cuenta que las traumáticas experiencias que vivió lo llevaron a profundizar su compromiso con la paz. Así fue como después de ser liberado encaró una movida humanitaria convencido de que la fotografía tiene un poder transformador.

"Me olvido justamente de lo que me pasa en ese momento, problemas que tengo anteriores" cuenta Nati, vecina de Fuerte Apache y alumna fiel del fotógrafo iraní.

Este corresponsal de guerra desarrolla programas similares de formación en países como Siria, Ruanda, Sudán, Afganistán e Irak. Y es un convencido de que lo que nos separa del "otro" es el desconocimiento.

"Está bueno que la gente pueda ver las fotos y se den cuenta que es otra cosa acá adentro: el día a día, la alegría, no es siempre lo malo", dice Yamel, otra de sus jóvenes aprendices.

Ya es de noche en Fuerte Apache. Los chicos están adentro del taller. Escriben lo que vieron en su recorrida, lo que sintieron. Algunos hacen chistes, se hicieron amigos en el taller. Encontraron un espacio para expresarse, crear, concentrarse en ellos. Hablan del iraní y sonríen. Todos tienen alguna anécdota. Dicen que los entendió desde el primer momento, que entró a su barrio sin prejuicios y sus enseñanzas llegaron para quedarse.

Por Catalina de Elía @CataDeElia

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