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Portada Actualidad  |  05 diciembre 2017

Comienza la relocalizacion y traslado de las últimas familias de la villa 26 de Barracas

Adiós a la Villa 26 de Barracas. Llega el momento de que las últimas familias se muden para poder finalizar así el operativo que había comenzado en 2015. El predio a orillas del Riachuelo será saneado y parquizado por orden de la Corte Suprema.

Aún falta queda relocalizar al 63% de la gente que vive en una de las zonas más contaminadas y peligrosas de la ciudad de Buenos Aires. 

En la villa 26 hay 118 familias que aún viven en esa franja del barrio de Barracas, a la vera del Riachuelo. Desde 2015, cuando 104 hogares del asentamiento fueron relocalizados, los que quedaron esperan el momento en que lleguen los camiones y empiece el operativo.

El traslado será entre el 11 y 17 de diciembre. Todas las fmailias tendrán el título de propiedad en su poder y el compromiso de afrontar un crédito hipotecario con cuotas adecuadas a las posibilidades económicas de cada uno.

La mudanza, a cargo del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), comenzará el lunes próximo y responde a las exigencias del "Fallo Mendoza" de la Corte Suprema, que ordenó a relocalizar a quienes vivan en el camino de Sirga del Riachuelo, uno de los ríos más contaminados del mundo.

La asignación de las viviendas, por las que cada grupo pagará a 30 años con un crédito hipotecario de cuotas mensuales de hasta el 20% del ingreso familiar, fue definida en las mesas participativas entre vecinos y el Estado, en las que acordaron cada aspecto de la mudanza.

"No sólo importa que la gente se apropie de su casa, sino también del proceso. Su relocalización será sustentable en el tiempo sí ellos se vuelven actores principales de la transformación, y eso importa más que la obra en sí", dijo a Télam Juan Maquieyra, presidente del IVC, durante una recorrida por el barrio.

De las 118 familias, las 64 con mayor antigüedad en la Villa vivirán en el complejo San Antonio, a pocas cuadras de allí, en el barrio de Barracas, mientras que las restantes 54 irán al complejo Lacarra, junto al Club Español, en Villa Lugano.

Dentro de cada complejo la asignación se definió por dos criterios: cantidad de integrantes (dormitorios) y edad, de modo que los más ancianos vivan en planta baja, para recién después coordinar la ubicación en base a la afinidad entre vecinos.

"Eso es muy positivo. Hay grandes familias que se organizan para vivir en un mismo piso o compartir un consorcio con gente con la que se llevan bien", dijo Santiago Sarachian, coordinador del IVC en temas vinculados al camino de Sirga.

El complejo San Antonio fue construido en la estructura de una antigua fábrica, a la que se demolió en gran parte para duplicar los espacios internos y hacer un edificio de cinco pisos con terraza, donde se instalaron termotanques solares para ahorrar energía.

El derribo de la Villa 26 se suma al de los asentamientos El pueblito, Luján y Magaldi, así como a otros tramos de la Villa 21-24, también junto al Riachuelo, donde casi 700 familias que vivían allí fueron relocalizadas en los últimos años.

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